El filósofo Pedro Cerezo reivindica el pensamiento hispano

Actualizado 10/09/2014 17:48:15 CET
Clausura UIMP
EUROPA PRESS

Los presentes en la clausura de los Cursos Avanzados de Verano de la UIMP muestran sus condolencias por el fallecimiento de Emilio Botín

SANTANDER, 10 Sep. (EUROPA PRESS) -

El filósofo Pedro Cerezo ha reivindicado este miércoles en Santander el pensamiento hispano como "absolutamente necesario para fomentar en España la creatividad filosófica" debido a que, en su opinión, este pensamiento ha sido fecundo "cuando ha generado pensamiento, cuando ha pensado de cara a la realidad y cuando se ha mantenido en comunicación viva con otras corrientes de pensamiento".

"Un pensamiento sin tradición se hace adánico y, por lo tanto, asilvestrado y primerizo", ha advertido después de recibir el XXVIII Premio Internacional Menéndez Pelayo y la Medalla de Honor de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) de manos del rector de esta universidad, César Nombela, y de la directora del Servicio Jurídico de E.ON España -patrocinadora del premio--, Susana Alonso.

En su intervención, Cerezo ha asegurado que no concibe la filosofía "como una voluntad del sistema, sino que es pensar en lo libre, pero también a lo ancho y profundo de los caminos del mundo, sin otra disciplina que el esfuerzo y el respeto a la verdad". Asimismo, ha reivindicado que la filosofía tiene que ver con una "actitud integradora que busca la conexión de los distintos usos de la razón en una obra unificadora capaz de otorgar sentido a nuestra experiencia".

En su discurso, se ha mostrado "muy honrado" por la concesión de este galardón, del que ha mostrado su "reconocimiento" por los premiados de años anteriores. "Figurar en la constelación de tan ilustres nombres es un honor que me impulsa a merecerlo", ha señalado.

Igualmente, Cerezo ha alabado la figura de Menéndez Pelayo, el "insigne polígrafo" que tenía un "portentoso talento" en ámbitos como la filosofía, el arte y la política. Así, ha incidido su capacidad de ser tolerante y en que su "ingente" obra fue "depurándose y madurándose con los años". "No llegó a ser realmente un sabio sin la madurez que alcanzó a lo largo de su vida", ha añadido, al tiempo que ha comentado que su aspiración era la que "aspirar a la verdad absoluta".

PEDRO CEREZO, "UNO DE LOS FILÓSOFOS MÁS SERIOS Y RIGUROSOS DE ESPAÑA"

La 'Laudatio' al premiado ha correspondido al catedrático y profesor de investigación del Instituto de la Lengua Española, Miguel Ángel Garrido, que ha iniciado su intervención asegurando que "el mejor homenaje a Emilio Botín, que ha trabajado en beneficio de los demás, es continuar la actividad académica".

Sobre el galardonado, Garrido ha defendido que es "uno de los filósofos más serios y rigurosos de España", "identificado" por su dedicación a la historia del pensamiento hispano y sobre Menéndez Pelayo, motivo por el que se le ha otorgado este premio.

Asimismo, ha incidido en la importancia que Cerezo le da al diálogo porque, en su opinión, la sociedad "se muere de superficialidad" con el uso de las nuevas tecnologías y la falta de diálogo personal. "Así se puede llegar a un diálogo de tontos de circo, pero nada más", ha advertido.

Al mismo tiempo, ha reivindicado que "hace falta un logro común del que podamos hablar" y ha lamentado que en una sociedad como la actual "el diálogo se hace, muchas veces, virtualmente imposible".

"UNA LENGUA NO DISPONE DE VALLADOS"

Finalmente, en la clausura ha intervenido la profesora María Teresa Echenique, que ha impartido la lección de clausura titulada 'Lengua española y lengua vasca: una trayectoria histórica sin fronteras".

Echenique, que ha iniciado su intervención uniéndose a las condolencias por el fallecimiento de Emilio Botín, ha hecho un repaso por la historia común del castellano y el euskera, con el primero como "lengua común" de todos los españolas y el segundo como "el más antiguo" de España.

De esta forma, ha destacado que en el siglo XVI el castellano "es una lengua preparada para el esplendor", mientras que el vascuence "empieza su camino hacia la escritura" codificada. De hecho, ha mencionado que hasta este siglo no hay un texto escrito en euskera "de cierta extensión", y que este texto se debe a una obra de Fray Juan de Zumárraga en el año 1537.

Echenique, que ha precisado que el idioma castellano tiene una población hablante de unos 500 millones de personas y el euskera, "siendo optimistas, unos 800.000", ha mencionado que los dos idiomas han tenido una historia "entrelazada, que no paralela" a lo largo de diez siglos.

Con el paso del tiempo, según ha relatado, las dos lenguas han evolucionado hasta el punto de que "están codificadas e institucionalizadas", con Reales Academias propias, reconocimiento jurídico y transmitidas como lengua materna.

Por ello, ha reivindicado que haya de cara al futuro una "andadura respetuosa e integradora" entre ambas lenguas pese a que en el presente vivimos una situación "cargada de las más intensas emociones". "Se pueden poner fronteras a un territorio, pero una lengua no dispone de un vallado que impida el paso de un lado a otro. Larga vida a las dos", ha zanjado.