Forjas entra en concurso voluntario de acreedores

Publicado 17/01/2019 12:43:56CET

SANTANDER, 17 Ene. (EUROPA PRESS) -

El Juzgado de lo Mercantil Número 1 de Santander ha declarado en concurso de acreedores a la empresa Forjas de Cantabria, con sede en Reinosa y dirigida por la consultora cántabra Noray AGP 2015, que explica que la decisión de solicitarlo de forma voluntaria es una medida para "tomar aire" ante las deudas de la compañía campurriana, de casi 2 millones de euros, y espera levantarlo en un "máximo de 5 meses".

"La situación no es tan límite", han explicado a Europa Press fuentes de Noray, que han asegurado que la idea no es liquidar la empresa, que actualmente tiene más de una treintena de trabajadores, sino que "tenga futuro" y "continúe su labor", diversificando y abriendo mercado.

La declaración de concurso, adelantada por El Diario Montañés, se produjo por auto de 7 de enero de 2019 y se ha designado administrador concursal a Enrique Soutullo, con domicilio profesional en Santander.

En este caso, la empresa conserva las facultades de administración y de disposición de su patrimonio, pero sometidas éstas a la intervención de la Administración concursal, según la información consultada por esta agencia.

De hecho, desde Noray, esperan que el concurso de acreedores de Forjas se pueda levantar en "3, 4 o 5 meses, máximo".

En un edicto de la letrada del Juzgado de lo Mercantil Número 1 de Santander, de 14 de enero, se indica que los acreedores del concursado deben poner en conocimiento de la Administrador concursal la existencia de sus créditos.

ACUERDO CON ACREEDORES

Fuentes de Noray, la empresa que dirige y gestiona Forjas desde hace más de dos años, han explicado que se trata de un concurso con convenio anticipado --esto es que antes de presentarlo ya se ha llegado a un acuerdo con los acreedores-- y sin quita.

Según han explicado, la deuda se sitúa alrededor de los 2 millones de euros y más de la mitad está concentrada en solo una decena de acreedores. La otra parte, está "muy atomizada" con acreedores locales y con los que se ha llegado también a algún acuerdo.

Estas mismas fuentes han señalado que el acuerdo al que se ha llegado con los acreedores es comenzar a devolver la deuda a partir de 2020 y contando con un plazo de cuatro años.

Esto significaría que la empresa contaría con el año que "necesita" para "poner en orden" en sus cuentas, después del "daño financiero" que causó en las finanzas de la compañía las "irregularidades" y "decisiones" de una persona a la que Noray, cuando adquirió Forjas, puso al frente de la misma para dirigir el proyecto y abrir mercados y que "traicionó" su confianza y a la que han llevado a juicio, aún pendiente.

Según la versión de Noray, "la principal razón" por la que Forjas ha tenido que solicitar concurso de acreedores por las decisiones que esta persona tomó sobre la participación de Forjas en un "proyecto deficitario", que requirió realizar una inversión y que no salió como se esperaba y generó pérdidas a la compañía.

Estas fuentes de Noray, aseguran en que lo que se pretende es garantizar la continuidad de la empresa y han señalado que, por el momento, "hay carga de trabajo" suficiente y todos los empleados se encuentran trabajando.

Sin embargo, ha reconocido que se ha planteado la posibilidad de realizar un Expediente Temporal de Regulación de Empleo (ERTE) en caso de que la situación se complique. "Hoy no hay necesidad, mañana a lo mejor sí", ha apuntado.

FORJAS ESTRENÓ DUEÑOS HACE POCO MÁS DE DOS AÑOS

La empresa campurriana está desde octubre de 2016 en manos de Noray, compañía con sede en Santoña, a la que la anterior propietaria, el grupo industrial catalán Comforsa (Comercial de la Forja), de capital público, le trasmitió su participación mayoritaria (94% del capital social), por un precio simbólico de un euro.

Comforsa había decidido en marzo de ese año el cierre y liquidación de Forjas, que en ese momento tenía 22 trabajadores. Tras ello, con ayuda de Sodercan, se inició la búsqueda de un nuevo inversor, que finalmente fue la empresa Noray, lo que permitió la continuidad de la compañía.

La total vinculación que entonces tenía Forjas con su matriz, Comforsa, imponía llegar a acuerdo previos con esta empresa pública catalana que permitiesen al potencial inversor disponer de un periodo de transición al mercado necesario para diversificar su cartera de clientes e implementar un proyecto de futuro para Forjas.

Así, según informó Sodercan en su día, las negociaciones cristalizaron en preacuerdo firmado el pasado mes de junio por Forjas, Comforsa, Sodercan y Avança (sociedad de promoción industrial dependiente de la Generalitat de Cataluña) denominado 'Declaración de intenciones relativa a la compraventa de acciones de Comercial de la Forja, S.A. y de participaciones de Forjas de Cantabria, S.L. y Acuerdos complementarios'.

En el documento, se plasmaban una serie de acuerdos interrelacionados entre sí que requerían de una "aceptación singular y conjunta" y que se concretaban en un acuerdo comercial, un acuerdo para la transmisión de acciones y participaciones de Sodercan en Comforsa y de Comforsa en Forjas y un acuerdo de reconocimiento de deudas y pago al grupo catalán.

Posteriormente, en junio de 2016, el Consejo de Administración de Sodercan primero y el Consejo de Gobierno acordaron declarar el interés público y económico para Cantabria del proyecto de desarrollo del acuerdo para la continuidad de Forjas.

El acuerdo suponía la adquisición por parte de Comforsa de las acciones de Sodercan por un precio total de 750.000 euros, por encima de su valor de mercado, siempre que ese precio se destinase a cancelar un préstamo participativo que Forjas adeudaba al grupo catalán, por un importe total de 600.000 euros, y destinándose el remanente a inversiones necesarias para el arranque de la actividad.

En este contexto, Noray, empresa consultora cántabra que había asistido a Sodercan en las negociaciones del preacuerdo en base a su dilatada experiencia y amplio conocimiento sectorial del mercado objetivo de Forjas, se configuró ya entonces como la mejor opción para asumir el control de Forjas e impulsar un proceso de diversificación de su cartera que permita mejorar su posicionamiento y articular una solución definitiva que reporte estabilidad y futuro a sus trabajadores.

En este escenario, que pivotaba ya sobre Noray, las negociaciones entre todos los agentes implicados con COMFORSA prosiguieron con objeto "fortalecer el equilibrio, la solidez y la viabilidad de la operación y dotar a Forjas de la financiación que precisa para llevar a cabo este objetivo".

Esta segunda ronda de negociaciones culminó con una dotación de 300.000 euros por parte de Comforsa y una financiación de análogo importe por parte de Sodercan, una financiación instrumentada vía préstamo que fue aprobada en octubre de 2013 por el Gobierno de Cantabria, así como la constitución de un Fondo de Contingencias por igual importe. El grupo catalán, a su vez, se comprometió a otorgar determinadas garantías en favor de los trabajadores.