SANTANDER, 30 Mar. (EUROPA PRESS) -
El inspector jefe de la Sección de Actuaciones Especiales de la Policía Científica, David Seoane, aseguró hoy que "hasta tal punto llegó la presión del FBI" en la identificación de huellas con motivo de los atentados terroristas del 11-M, que un comisario "tuvo que pedir amparo" judicial "porque nos sentíamos coaccionados".
Así lo destacó Seoane en las 'Primeras Jornadas de Policía Científica', que se están desarrollando en Santander, en donde el inspector abordó hoy la ponencia '11-M. Una huella sin duda'.
Seoane criticó en su ponencias las "coacciones" del FBI para que la Policía Nacional española identificase una de las huellas que se encontró en una furgoneta Renault Kangoo, -donde había una cinta en árabe-, como la del abogado estadounidense Brandon Mayfield, convertido al Islam, ya que el organismo de inteligencia americano había contrastado que pertenecía a él.
Las pruebas dactilares efectuadas por la Policía española fueron concluyentes en que había "tres puntos" de la huella" y "una diferencia de curvatura" que "no eran coincidentes" con la de Mayfield, por lo que "no era la misma huella" que la que se encontró en la furgoneta relacionada con los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid.
Así se lo hacen saber el 21 de abril en un informe al FBI, en una reunión mantenida con representantes de este organismo, si bien ante su desacuerdo, la Policía española decidió crear grupos de trabajo que dieron la misma conclusión.
Justo cuando se iba a remitir un segundo informe al FBI, el 15 de mayo de 2004, se identifica a Daoud Ouhnane como la persona a la que pertenece la huella, comunicándose este nuevo dato oficialmente al FBI, quienes reconoce su fallo en el proceso dactilar que incriminaba a Maylfield.
En este sentido, Seoane explicó que en ocasiones las personas que examinan las huellas en el FBI no son policías, sino "estudiantes" que quieren ganarse "un sobresueldo", aunque tienen supervisores.
El inspector policial afirmó que de no ser por la labor realizada por la Policía Científica española quizás Mayfield "estaba ya en Guantánamo", si bien, y como declaró posteriormente a los periodistas, "no hay ningún ánimo de decir que el FBI no lo ha hecho bien", un organismo "de admirar, lo que pasa es que errores cualquiera puede hacerlos".
NORMALIZACIÓN JUDICIAL DEL ADN
Una de las consecuencias de los atentados de Madrid, que produjeron 191 víctimas, fue la "normalización judicial" en la toma de ADN de sospechosos, que antes no era tan frecuente.
Así, Soeane indicó que aunque la huella dactilar se va a seguir utilizando "siempre" en las actuaciones policiales porque "nos va a decir el nombre de la persona casi", el ADN "también", con la ventaja de que "huellas se dejan en según qué lugares", mientras que "el ADN lo dejamos prácticamente en todas partes".
Como anécdotas, Seoane explicó al público que los agentes se llevaron una sorpresa al descubrir que la ropa interior que había tenía "varios perfiles genéticos", con lo cual dedujeron sus ocupantes intercambiaban "los calzoncillos".
Además, junto a la cinta con transcripciones en árabe, en la furgoneta había también varias de "Manolo Escobar".
LA POLÉMICA MOCHILA AZUL: UN ERROR DE UN AGENTE
Respecto a la polémica surgida con la mochila azul, realmente una bolsa de deportes que contenía explosivos, que fueron desactivados, y que resultó una pista concluyente para dar con la línea de investigación, y que la Policía encontró junto al tren de cercanías de El Pozo, Seoane aseguró que todo se debió a un "embrollo".
Según explicó, al encontrarse la Policía la bolsa, y después de verificar que se trataba de un atentado islamista, se intentó localizar en los establecimientos árabes del barrio de Lavapiés alguna similar, para intentar seguir la pista de dónde se compró la original, localizándose una que se mandó investigar, y que resultó ser distinta.
No obstante, la mochila falsa se remitió al TEDAX, donde un agente con poca experiencia leyó "por encima" el informe que la acompañaba, origen del "embrollo", ya que no se trataba de la original, incidente que "la prensa aprovechó" para difundir la polémica y que la oposición política vinculó con supuestos errores en la instrucción judicial del 11-M.