Cocineros de Castilla-La Mancha buscan ser el mejor Chef Medieval

Tapas presentadas al XI Concurso de Pinchos Medievales de Olivenza
XI CONCURSO DE TAPA MEDIEVAL
Actualizado 11/11/2018 11:56:27 CET

GUADALAJARA, 11 Nov. (EUROPA PRESS) -

Un total de siete cocineros llegados de las siete ciudades que conforman la Red de Ciudades Medievales se disputarán el próximo fin de semana en la localidad de Olivenza (Badajoz) el título de Mejor Pincho o Tapa Medieval, un título que se pone en juego en lo que será la edición número once de este certamen, que da la oportunidad a todos los visitantes a degustar por 2,5 euros las propuestas gastronómicas de los finalistas acompañadas por una bebida.

Serán siete los cocineros participantes venidos de Consuegra (Toledo), Estella-Lizarra (Navarra), Hondarribia (Gipuzkoa), Laguardia (Álava), Marvão (Portugal), Olivenza (Badajoz) y Sigüenza (Guadalajara), ha informado la organización en nota de prensa.

Entre los aspirantes, está 'El yantar del conquistador', pincho ganador de la ciudad toledana de Consuegra. Es obra de Pedro Rodríguez, cocinero jefe del Restaurante El Retorno. Su delicia mezcla, como Consuegra, las culturas y los estilos arquitectónicos, ingredientes que recuerdan diferentes formas de hacer y subrayan lo mejor de la trabajada huerta local.

Por su parte, el chef Jorge Ruiz Luzuriaga, de Restaurante Bar Florida, va a representar a Estella-Lizarra (Navarra) con un pincho basado en un producto recuperado en la zona del Baztán. Se trata de su 'Lingote de gorrín Pío Navarro' --lechón autóctono que se alimente sólo con leche materna--. Con el pincho, Ruiz Luzuriaga reivindica el producto local y cercano del que dispone una comarca con una ganadería y agricultura tan diversa como generosa.

Gorka Irisarri, cocinero hondarribitarra del Bar Danontzak, presenta a concurso una creación llena de sentimiento, como él, a la que ha llamado 'Aitatxi', abuelo. Partiendo de un recuerdo de niño, Gorka ha elaborado un pintxo que ha convertido en cocina medieval en miniatura, pero con mayúsculas. El pincho es un homenaje a un bocado, a una memoria que tiene desde pequeño, al ingrediente sagrado que para él era el del tuétano de los huesos de vaca.

De otro lado, Juan Antonio Gómez, chef de Villa-Lucía Espacio Gastronómico de Laguardia (Alava), participa en el concurso con 'Ama', un homenaje a su madre, fallecida en 2017. El ingrediente central es una sardina que marina previamente en sal, azúcar y cítricos, para rehidratarla después en aceite de oliva variedad arroniz, ligeramente ahumado con unas ascuas de sarmiento.

El chef portugués José Mário Magalhães del Restaurante A Adega, en Marvão (Portugal), competirá en Olivenza con su 'Amor perfecto' por convertirse en el chef medieval de la Península Ibérica. Magalhães ha elaborado para la ocasión un pan de castaña, hecho a base de una harina especial, procedente del valle de Aramenha, a la que añade una selección micológica presentada en un revuelto de huevo, y sobre la base de un champiñón, igualmente del valle de Aramehna.

'El desliz del emir' es una tapa singular con la que Josefina Nuñez, cocinera de 'Mesón Asador Rancho Grande' de Olivenza (Badajoz) defiende el orgullo local en el XI Concurso Internacional de Pinchos y Tapas Medievales. Para explicar su curiosa denominación, ella misma, y su marido, Rafael Alonso, han recreado una vieja leyenda. Un poderoso emir visita Olivenza. El señor del castillo le obsequia con un fabuloso festín, y el emir comete el desliz de comer la exquisita carne de cerdo. Cierta o no, la fábula, el pincho recoge reminiscencias de la cocina árabe.

Sergio Bajá, propietario del Asador Bajá de Pelegrina-Sigüenza (Guadalajara) defiende la cocina de la medieval y eterna Ciudad del Doncel con su 'Pelegrino 2.0'. El pincho es un pan artesano que ellos mismos fabrican en sartén, relleno de una mezcla de tres tipos de carne: cordero, cerdo y ternera, sabiamente aderezada con cebolla caramelizada y queso de Hita.

FORMATO ABIERTO AL PÚBLICO

El concurso tendrá lugar el sábado 17 de noviembre a partir de las 17.00 horas de la tarde, en formato abierto al público, en el Hotel Heredero. Además del concurso, el público que ese fin de semana decida viajar a Olivenza también va a poder degustar las tapas a concurso en diferentes bares y locales de acogida, a lo largo de los días sábado, 17 de noviembre, y domingo, 18 de noviembre, en horario de 12.30 a 15.30 horas.

El precio de las tapas, 2,50 euros. De esta manera, los visitantes van a poder conocer la ciudad y su casco histórico, degustando siete delicias culinarias en otros tantos establecimientos oliventinos.

De forma previa, los cocineros han tenido que superar el concurso que les ha coronado como los mejores cocineros históricos de su comarca. La filosofía del concurso difiere de otros, añadiéndole un toque especial. En primer lugar, entre los ingredientes de sus pinchos, los participantes sólo pueden utilizar aquellos que ya existieran en la Edad Media. Y además, deben tender siempre a usar aquellos que mejor definen a su tierra.

El origen de Olivenza está ligado a la definitiva reconquista de Badajoz por el rey de León, Alfonso IX, la primavera del año 1230. Para recompensar la participación que los Templarios a su servicio tuvieron en esa campaña, Alfonso IX les concedió los enclaves de Burguillos y Alconchel. Desde ese punto, la Orden creó la encomienda de Oliventia, erigiendo un templo a Santa María y levantando un castillo. Alfonso X el Sabio desalojó a los Templarios de aquella valiosa posición en la frontera y entregó el lugar al Concejo y Obispado de Badajoz.