Condenan a 3 años a un fisioterapeuta ciudadrealeño y a su socio por administración desleal

Audiencia de Ciudad Real
EUROPA PRESS - Archivo
Actualizado 15/12/2018 19:45:15 CET

CIUDAD REAL, 15 Dic. (EUROPA PRESS) -

La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Ciudad Real ha condenado al conocido fisioterapeuta ciudadrealeño Marco Reina, y a su socio Daniel Ribas, a tres años de prisión por un delito continuado de
administración desleal durante la puesta en marcha de la residencia de mayores Andamarc de Ciudad Real así como a la indemnización solidaria de un millón de euros al actual propietario.

La sentencia, consultada por Europa Press, eleva la pena solicitada inicialmente por el Ministerio Fiscal --un año y medio-- porque, si bien no considera que hubo estafa, sí estima que la administración desleal no
fue un delito aislado sino con continuidad entre 2010 y 2013, cuando fue responsable de la puesta en marcha de la residencia de mayores Andamarc, además de que toma en cuenta la "gravedad de la defraudación cometida".

El tribunal considera probado que Marco Reina, Daniel Ribas --y un tercer socio que vendió sus acciones-- constituyeron en 2010 una sociedad con 3.000 euros de capital para promover la construcción de una residencia de mayores con servicios sanitarios y sociosanitarios, siendo administradores únicos Reina y Ribas.

Ese mismo año obtuvieron una concesión administrativa del Ayuntamiento de Ciudad Real para construir la residencia que se amplió, en una segunda fase, con un centro de día, motivo por el que en 2011 se
hicieron varias ampliaciones de capital hasta 3.300.020 euros; y se firmó un crédito con Globalcaja por el 60% de la tasación, unos 9 millones de euros-.

Ese año empezaron las obras que Reina firmó con Encoman S.L. por millones de euros, aunque se reservaron partidas para subcontratar a otras empresas de control técnico, equipamiento de cocina y
lavandería, y equipamiento genérico que --y sin conocimiento del resto de socios-- habían sido constituidas por los dos acusados y a través de las cuales lograron facturar sobrecostes a su propia sociedad, Grupo
Andamarc, de la que también eran administradores solidarios.