Sucesos.- Guardia Civil de Ciudad Real detiene a 21 integrantes de una organización criminal que actuaba en toda España


Actualizado 23/05/2008 15:38:17 CET

CIUDAD REAL, 23 May. (EUROPA PRESS) -

Agentes de la Guardia Civil, en el marco de la Operación "Yokito", han detenido, en Madrid, a 21 personas, con identidades falsas, como supuestas autoras de numerosos robos con fuerza en las cosas en el interior de viviendas y en vehículos blindados de joyeros, así como de hurtos al descuido en bancos y joyerías en todo el territorio nacional.

Igualmente, se les imputan delitos de asociación ilícita, falsificación de documentos y receptación. Hasta el momento, se ha podido determinar que esta banda ha actuado, además de en las provincias de Ciudad Real y Guadalajara, en las de León, Soria, Valencia, Murcia, Segovia, Madrid, Valladolid y Zamora, informó la Subdelegación del Gobierno en nota de prensa.

Las investigaciones, que ha dirigido la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Comandancia de la Guardia Civil de Ciudad Real, comenzaron el pasado mes de enero tras detectarse, en la localidad de Tomelloso, un considerable incremento de robos con fuerza en las cosas en el interior de domicilios con la peculiaridad de que todas las víctimas de ellos eran súbditos chinos.

Estos robos eran cometidos con un mismo patrón de actuación o modus operandi, cuya preparación y ejecución permitió a los investigadores afirmar que respondían a la actividad criminal desarrollada por un grupo organizado.

A partir de ese momento, y gracias a las arduas investigaciones posteriores, se pudo identificar a los integrantes de la red delictiva y determinar su implicación en otros hechos delictivos relacionados con robos en interior de vehículos blindados pertenecientes al gremio de los joyeros y hurtos al descuido en entidades bancarias y joyerías.

SE DESPLAZABAN DESDE MADRID.

Debido a la gran cantidad de personas implicadas en los hechos delictivos y su gran movilidad geográfica, se averiguó que la banda, articulada en grupos de cinco o seis personas, de lunes a viernes, se desplazaba desde sus residencias en Madrid a diferentes comunidades autónomas, donde actuaban cometiendo los robos y los hurtos en las joyerías, bancos y a clientes.

En los viajes que realizaban, se alojaban provistos de documentación falsa en establecimientos hoteleros de las localidades que visitaban, cambiando diariamente de alojamiento con el fin de dificultar una posible investigación policial.

Hay que significar que, en sus desplazamientos, trabajaban a jornada completa, ya que, durante la mañana, robaban en el interior de los domicilios de los súbditos chinos, cerciorándose de que estos se encontraban en sus tiendas, a las personas que salían de entidades bancarias y asaltaban comercios de joyería; mientras que, por la tarde, se dedicaban a vigilar a representantes de joyerías y furgones blindados para, al día siguiente, poderles sustraer las sacas de dinero una vez entregadas en las entidades bancarias o robar las joyas del interior de los vehículos blindados aprovechando que se encontraran estacionados sin su conductor.

Tras regresar los viernes a Madrid, se deshacían del botín obtenido a través de receptadores y, posteriormente, se reunían en locales de ocio próximos a sus domicilios donde planificaban la actividad delictiva de la semana siguiente, intercambiándose, en muchas ocasiones, personas entre unas células y otras.

A la totalidad de las personas detenidas les constan, en distintos países, gran cantidad de antecedentes policiales y judiciales con nombres distintos, ya que, con frecuencia, cambiaban su identidad tras proveerse de documentaciones falsas de Venezuela, México y Cuba.

MODUS OPERANDI.

Los investigados tenían varios para delinquir, unas veces llevaban a cabo seguimientos individualizados desde los establecimientos de bazar y hostelería que estos regentan o en los que trabajan hasta sus domicilios y consumaban el robo cuando estos trabajaban.

Otras veces, realizaban vigilancias estáticas en las proximidades de joyerías, con el fin de detectar la presencia de representantes de este gremio. Una vez localizado su objetivo, le seguían, casi siempre, con vehículos de alquiler, para estudiar, así, sus costumbres (hoteles donde duermen, restaurante en ruta donde suelen comer, así como itinerarios utilizados), logrando averiguar incluso sus domicilios, donde se apostaban de manera estática para estudiar el vehículo que utilizaban sus víctimas.

Durante las vigilancias que los investigados realizaban en las joyerías, éstos aprovechaban también la aglomeración de personas en dichos establecimientos para llevar a cabo hurtos al descuido. También hacían vigilancias en las proximidades de las entidades bancarias, donde observaban a personas que acaban de sacar una cantidad de dinero significativa.

También solían centrarse en el vehículo utilizado por estas personas que sufrían el robo al que le quitaban el aire de una de las ruedas. A continuación, les avisaban de que su vehículo había pinchado y cuando la victima se bajaba del vehículo para comprobar la veracidad de los hechos, otro miembro de la organización aprovechaba para sustraerle el sobre, el bolso o la chaqueta que contenía el dinero.

Los integrantes de las diferentes células también seguían a los furgones de seguridad encargados del transporte de caudales entre diferentes entidades bancarias, al objeto de detectar en cuales de ellas se hacían entregas de dinero para, seguidamente, sustraer las sacas recién entregadas.

MATERIAL INTERVENIDO.

Entre el material intervenido, se encuentran gran cantidad de joyas y muestrarios completos de joyería procedentes de robos, que podrían ascender a más de 600.000 euros; utensilios para fundición de oro y moldes para fabricación de piezas, ya que la organización contaba con un taller en el que fundían las piezas robadas para fabricar nuevas, venderlas posteriormente y evitar así el control policial.

Además, pasaportes y otros documentos falsos, más de 37.000 euros en efectivo, herramientas para la comisión de robos --llaves maestras, palanquetas y cizallas--, material electrónico y otros efectos procedentes de robos.

Los 21 detenidos son 16 hombres y cinco mujeres identificados como M.A.G.G., de 23 años de edad; A.M.L.G., de 30 años de edad; L.A.M.O., de 20 años de edad; A.M.R., de 33 años de edad; L.F.H.Q., de 30 años de edad; J.C.R., de 24 años de edad; M.A.S., de 35 años de edad; D.H.F., de 24 años de edad; A.P.Q., de 34 años de edad; A.E.C.M., de 32 años de edad; L.A.B.R., de 25 años de edad; L.A.G.S., de 24 años de edad; S.C.D.B., de 32 años de edad; A.L.R.N., de 33 años de edad; H.G.O.E., de 33 años de edad; R.A.B.C., de 46 años de edad; J.J.C.A., de 24 años de edad; V.M.O.M., de 40 años de edad; M.O.E.M., de 35 años de edad; A.V.C., de 27 años de edad y J.H.B.G., de 35 años de edad; todos ellos vecinos de Madrid.

Las presentes investigaciones se han desarrollado bajo la supervisión del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº 3 de Tomelloso (Ciudad Real). Aún continúan abiertas y no se descartan nuevas detenciones y la imputación de otros hechos delictivos a la organización, pues se presupone que habrían actuado en otras provincias españolas, en las comunidades autónomas de País Vasco, Galicia, Castilla y León y en Castilla-La Mancha.