VALLADOLID, 5 Abr. (EUROPA PRESS) -
La Audiencia de Valladolid ha dictado sentencia absolutoria para las dos parejas acusadas de dedicarse al tráfico de heroína al menudeo en el barrio de las Delicias de Valladolid.
Según la sentencia, a la que ha tenido acceso Europa Press, la Sección Segunda de lo Penal justifica la absolución, frente a los tres años y dos meses que el fiscal pedía para cada uno de los acusados, en la falta de pruebas que acrediten la comisión del delito de tráfico de drogas.
En su fundamentación jurídica, el tribunal añade además que el defensor de los acusados, Jesús Sebal, alegó en el juicio la posibilidad de equivoco de la policía debido a la existencia de otro piso en la calle Aiún, ajeno a los acusados, donde se vendía marihuana y que fue finalmente neutralizado con la detención de los responsables.
En relación con las entradas y registros, la sentencia indica igualmente que no hay indicios de delito ya que no se encontraron cantidades de dinero elevadas, que pese a estar en billetes fragmentados no constituyen prueba de que el mismo tuviera su origen en la venta de droga.
El juicio, celebrado en la Sección Segunda de lo Penal de la Audiencia de Valladolid, se ha centrado, fundamentalmente, en la ratificación de las vigilancias que los agentes del Grupo VIII de UDYCO de la Comisaría Provincial de Valladolid realizaron ya a principios del mes de julio de 2021 a raíz de las denuncias anónimas presentadas por vecinos respecto del trasiego de toxicómanos en dos portales de las calles Arcas Real y Aaiún.
"COMO UNA PELOTA DE PIN PON"
Las vigilancias se saldaron con distintas actas de intervención de heroína a los compradores, una vez efectuada las transacciones, que, según han coincidido los agentes durante el juicio, "en ningún momento eran contactos sociales sino, sin ningún género de duda, intercambios de dinero a cambio de droga que fundamentalmente se realizaban ante el portal de Aaiún", al tiempo que uno de los policías ha ido más allá y ha explicado que en una ocasión vio a Rebeca con un envoltorio en la mano del tamaño de "una pelota de pin pon".
Las investigaciones condujeron finalmente al registro de los dos pisos, el de Arca Real ocupado por Ramón y Rebeca, y el de Aaiún, residencia de Jesús y Mirella, donde intervinieron 1.600 euros en billetes fraccionados, una navaja de 16 centímetros de hoja, 0,4 gramos de heroína por valor de 50,78 euros y utensilios para la elaboración y venta de sustancias estupefacientes.
Pese a lo declarado por los agentes, en cuyo testimonio fundamentaba el fiscal su petición de tres años y dos meses de cárcel y multas de 150 euros para los hermanos y sus mujeres, los encausados se han declarado inocentes del delito de tráfico de drogas y han asegurado que se mantienen gracias al Ingreso Mínimo Vital que perciben, 1.182 euros la pareja formada por Ramón y Rebeca y algo más de 900 la integrada por Jesús y Mirella, con unos extras que el primero de ellos asegura obtener por la venta de chatarra.
Con respecto al motivo de que la policía localizara distintas cantidades de dinero repartidas por los inmuebles, las dos mujeres han alegado que eran las cuantías que recibían del IMV. En concreto, Rebeca, quien se encuentra actualmente en prisión por distintos delitos de hurto, ha precisado que tales cantidades las retiraban en seguida de sus cuentas para no quedarse sin ellas, ya que tenían distintos embargos por deudas pendientes y multas.