Argüello destaca la capacidad de las Ferias y Fiestas de "abrir brechas" en los muros que "encajonan" la vida humana

Llama a hacer de la misericordia una virtud que libere de la polarización en una sociedad en la que el odio se "escudriña"

El alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero, y el presidente de la Diputación, Conrado Íscar.
El alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero, y el presidente de la Diputación, Conrado Íscar. - EUROPA PRESS
Europa Press Castilla y León
Actualizado: viernes, 8 septiembre 2023 14:12

VALLADOLID, 8 Sep. (EUROPA PRESS) -

El arzobispo de Valladolid, Luis Argüello, ha ensalzado la capacidad que tienen las Ferias y Fiestas de la ciudad de "abrir brechas" en los muros que "parecen encajonar la vida humana" --como el la falta de vínculos o el del espacio virtual--, al tiempo que ha destacado que los festejos populares expresan el "deseo profundo de una forma nueva de vivir el tiempo y de conjugar ocio y negocio".

Así lo ha señalado el prelado vallisoletano en la mañana de este viernes en su eucaristía, recogida por Europa Press, en honor a Nuestra Señora de San Lorenzo, patrona de la ciudad, en la que ha estado presente el alcalde, Jesús Julio Carnero; el arzobispo emérito Ricardo Blázquez; el presidente de la Diputación vallisoletana, Conrado Íscar; el vicepresidente de la Junta, Juan García-Gallardo; el presidente de las Cortes de Castilla y León, Carlos Pollán, así como diferentes miembros de la Corporación municipal, como la concejal de Educación y Cultura, Irene Carvajal, y representantes de la sociedad civil.

Durante su lectura, monseñor Argüello ha aprovechado para saludar con "reconocimiento y afecto" al primer edil y los miembros de la Corporación municipal en su primera participación en esta cita anual después de la constitución de los nuevos ayuntamientos.

El prelado vallisoletano también ha saludado con agradecimiento a la Policía Municipal, "caballeros" de la Virgen de San Lorenzo, por su servicio a la ciudad que se ha visto probado en las últimas semanas en acontecimientos "dolorosos y festivos". A todos ellos les ha deseado Argüello una felices fiestas.

"ABRIR BRECHAS"

En opinión de Argüello, las fiestas, en las sociedades modernas, son la expresión del "afán permanente de abrir brechas en los muros que parecen encajonar la vida humana". Dichos muros, ha precisado el prelado vallisoletano, son los del tiempo y su inexorable paso que deja huellas de golpes y culpas en la memoria, y debilita la esperanza con la experiencia de fragilidades y fracasos que susurran el final del tiempo mismo.

Lo mismo sucede con el muro del espacio vital, personal, familiar y ciudadano, en el que se producen "choques y conflictos", ha remarcado Luis Argüello, quien ha señalado que son también proyectos diferentes en los que conjugar tiempo y espacio.

Los muros del espacio y del tiempo, por su parte, son físicos y por eso más fácilmente reconocibles. Otros dos muros completan el cuadro y son más imperceptibles.

El arzobispo de Valladolid también ha explicado que los festejos populares sirven para "abrir la brecha" en el muro de la falta de vínculos, "que en principio parece invisible". "Más aún, pareciera que los vínculos son el muro y que la independencia y la autonomía permiten una libertad con menos límites", ha añadido Argüello.

Es el muro de la libertad sin amor o de la autonomía sin verdad. Este muro va tomando forma de progresivo aislamiento, de soledades y desigualdades crecientes y de violencia inexplicable.

El muro de la vida sin sentido moral o significado transcendente, que ayude a comprender los diversos pasos y encuentros. Pareciera también que, sin fundamento y horizonte, la vida es una permanente novedad.

"CONJUGAR OCIO Y NEGOCIO"

Del mismo modo, la intervención de Argüello durante su homilía se ha centrado en el hecho de que las fiestas expresan el "deseo profundo de una forma nueva de vivir el tiempo y de conjugar ocio y negocio".

"Las fiestas son un homenaje a la amistad social y de cómo la danza y el juego, como el pan y vino compartidos, pueden renovar nuestras relaciones", ha sentenciado el arzobispo de la capital del Pisuerga, al tiempo que ha destacado que, aña tras año, los festejos populares permiten a las personas encontrarse en calles y plazas y entrever un vínculo, "que lejos de disminuir, ensancha".

En la misma línea, Argüello ha aseverado que las Fiestas de Valladolid en honor de la Virgen de San Lorenzo, esposa y madre, abren una rendija en el alma al "Misterio innombrable que da nombre: somos hijos y hermanos".

En este año, ha recordado el prelado vallisoletano, se le concede a la Virgen de San Lorenzo el regalo del año jubilar del Corazón de Jesús.

DIÁLOGO SOCIAL

Argüello ha hecho énfasis en que ella ha dado carne y sangre en la historia a la Palabra eterna de Dios. La Virgen de San Lorenzo nos muestra a Jesús. Ella, coronada como reina y señora de todo lo creado, nos muestra al rey y nos pide, queridos hermanos de la Iglesia en Valladolid, pasar el jubileo a la ciudad.

En una sociedad en la que el odio se "escudriña" y ha llegado a ser delito, Argüello ha pedido hacer de la misericordia --verdad, justicia y perdón-- una virtud personal y pública que "libere a las personas del poder del mal y las perversas lógicas de la polarización y el enfrentamiento".

A este respecto, Luis Argüello ha recalcado que l misericordia ha de iniciar una "nueva lógica social que renueve aquella que consideraba, ya desde el siglo XIX, a los vicios privados virtudes públicas, pues engrasan el sistema dominante y motivan a participar en él".

Por último, el arzobispo de la capital vallisoletana ha incidido e que la amistad y la fraternidad que se proponen como "punto inamovible" del diálogo social y, desde cuya perspectiva, es necesario abordar las diferencias que se dan en el espacio público y privado. "La Iglesia está iniciando un camino sinodal de conversación y discernimiento que queremos compartir", ha concluido.

 

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