ÁVILA, 22 Feb. (EUROPA PRESS) -
La Guardia Civil ha detenido a un presunto cazador furtivo y ha identificado a otros dos tras haber actuado en la comarca de La Moraña, en el norte de la provincia de Ávila.
Se les acusa de ser autores de los delitos de abandono de animales, desobediencia a agentes de la autoridad, atentado contra agentes de la autoridad, conducción temeraria y falsificación de documentos públicos, ha informado el instituto armado.
La investigación se inició el 20 de diciembre en un control rutinario en la carretera N-403, cuando un vehículo de alta gama hizo caso omiso cuando se le dio el alto, realizando maniobras peligrosas para darse a la fuga y en la que, hasta en dos ocasiones, intentó atropellar a dos agentes.
El vehículo fue perseguido y, cuando se sintió amenazado, volvió a realizar maniobras peligrosas y evasivas, consiguiendo zafarse nuevamente de las patrullas.
Tras un dispositivo de búsqueda y localización, fue interceptado en la localidad de El Barraco, consiguiendo nuevamente escapar repitiendo maniobras peligrosas y evasivas.
Dada la peligrosidad que ocasionaban estos hechos, la Guardia Civil tuvo que bloquear dicha carretera, deteniendo la circulación de vehículos para proteger la vida de las personas que pudieran verse afectadas por la conducta incívica de esos individuos.
Estos consiguieron de nuevo escapar a gran velocidad, y ocultaron el vehículo en una zona boscosa de las inmediaciones de Navaluenga, huyendo los tres ocupantes a pie.
En el momento que se intervino el vehículo, se halló en su interior una liebre y un galgo, que no pudo ser identificado ya que carecía de microchip.
En una de las persecuciones aprovecharon uno de los momentos que no estaban siendo perseguidos, para ocultar las placas de matrícula del vehículo con cinta americana.
La Guardia Civil, al dar resultado negativo el dispositivo operativo efectuado, abrió la Operación Temerario, averiguando que a la vez otra patrulla fue alertada para que acudiera a la localidad de Flores de Ávila, por la presencia de cazadores furtivos por el lugar.
A su llegada, se encontraron a dos galgos abandonados que, tras ser identificados mediante la lectura del microchip y trasladados a una protectora de animales, se verificó que estos furtivos habían utilizado el mismo vehículo de alta gama interceptado en el control.
La operación explotó el 14 de febrero con la detención del conductor, plenamente identificado, y se intervino el vehículo.