El crudo e incómodo drama 'Queen at Sea' examina la demencia, el consentimiento y los dilemas del cuidado

Hammer aprovecha la luz fría y natural para rodar en 35mm se segundo largometraje dieciocho años después de su ópera prima, 'Ballast'

Imagen de la película 'Queen at sea' del cineasta estadounidense Lance Hammer
Imagen de la película 'Queen at sea' del cineasta estadounidense Lance Hammer - SEAFARIN LLC - SEMINCI
Europa Press Castilla y León
Publicado: viernes, 23 octubre 2026 19:45

   VALLADOLID, 23 Oct. (EUROPA PRESS) -

   El cineasta estadounidense Lance Hammer (Ventura, 1967) aborda en el largometraje 'Queen at sea' (2026) cuestiones como la demencia, el consentimiento sexual y el cuidado de los mayores a través de un relato crudo e incómodo, aunque humano, que plantea los diversos dilemas a los que se enfrentan las personas cuando alcanzan el tramo final de su vida.

   Dieciocho años después de su celebrada ópera prima, 'Ballast' (2008), el realizador estadounidense vuelve a la dirección con esta cinta que ha sido aplaudida por el público en su proyección en la Sección Oficial de la 71 Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci) y tras su estreno en el Festival de Berlín, donde se alzó con el premio del jurado y el Oso de Plata a la mejor interpretación de reparto, compartido por Anna Calder-Marshall y Tom Courtenay.

   A lo largo de sus 121 minutos de duración, Hammer introduce al público en la vida diaria de Leslie --interpretada por Calder-Marshall--, una mujer en sus años de vejez que experimenta una demencia avanzada, y su marido, Martin --representado por Courtenay--, quien se ocupa de ella.

   La delicadeza devastadora con la que se sostiene este matrimonio se rompe cuando Amanda, a la que da vida una inspiradísima Juliette Binoche, descubre que ambos mantienen relaciones sexuales y duda de que su madre pueda consentir, momento en el que la intimidad familiar se convierte en una cuestión pública y desencadena un conflicto entre distintas maneras de entender qué significa cuidar.

   A partir de dicho momento, la coproducción británico-estadounidense rodada en 35mm abre la puerta a diversos dilemas éticos y familiares asociados a la demencia, en un drama que rehúye de las respuestas fáciles al plantear al espectador complejas preguntas sobre la protección de los mayores, la autonomía y la capacidad de consentir cuando se sufre una enfermedad mental y el derecho a decidir por otra persona en estas circunstancias.

   La cinta se aproxima el envejecimiento y el cuidado de las personas mayores desde una mirada empática, sin juzgar a sus personajes ni establecer una distinción entre buenos y malos, y plantea dilemas para los que ni siquiera las autoridades y los servicios sociales tienen respuestas sencillas cuando se encuentran con esta situación.

   Todo ello convierte el conflicto íntimo con el que se encuentra esta familia en un examen de los límites de la responsabilidad familiar y social en el que sobresalen las interpretaciones de Courtenay y Calder-Marshall.

   A través de las distintas generaciones de una misma familia, el filme contrapone las formas de entender el amor, la autonomía y el cuidado, y muestra cómo una intervención destinada a evitar un daño puede alterar por completo la vida de quienes intentan hacer lo correcto.

   La película incorpora además una historia paralela protagonizada por la hija de Amanda, cuya adolescencia transcurre entre la separación de sus padres, la aproximación a las drogas y las primeras experiencias sexuales, en un proceso de descubrimiento personal que contrasta con los dilemas sobre el envejecimiento y el cuidado que vertebran el relato principal.

   Hammer aprovecha la luz fría y natural de Londres para rodar una obra tan contenida como desbordante en la que destaca el protagonismo del arte y la música clásica como hilo conductor de la relación del envejecido matrimonio, que encuentra su contrapeso en las canciones de estilo más urbano con las que se representa a las nuevas generaciones.

   El largometraje, que compitió por el Oso de Oro en la Berlinale y ganó los premios al mejor director en Sundance y Bafici, contará con otras dos proyecciones en la Seminci este viernes, a las 23.00 horas en el Teatro Calderón y el sábado a las 19.00 horas en el Carrión.

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