Archivo - Observación aves acuáticas en humedales de Castilla y León. - JCYL - Archivo
VALLADOLID, 17 Ene. (EUROPA PRESS) -
La Junta llevará a cabo a lo largo de esta semana el censo anual de aves acuáticas invernantes en Castilla y León, un seguimiento esencial para conocer el estado de conservación y la importancia de las zonas húmedas de la Comunidad.
El Censo Internacional de Aves Acuáticas (IWC) coordinado por la organización Wetlands International se desarrolla anualmente desde 1967 durante el mes de enero en humedales de todos los continentes, un periodo que coincide con la concentración invernal de numerosas especies, lo que permite obtener recuentos más fiables.
En el censo de 2025 participaron más de 275 personas, entre agentes medioambientales, celadores de Medio Ambiente y técnicos de los Servicios Territoriales, junto con el apoyo de personal técnico de la Fundación del Patrimonio Natural.
Las fechas establecidas para el año 2026 se sitúan entre el 9 y el 21 de enero, siendo prioritarios los días 17, 18 y 19 de enero, han detallado fuentes del Ejecutivo autonómico a través de un comunicado recogido por Europa Press.
El aspecto más relevante de este programa es su capacidad para proporcionar tendencias de poblaciones de aves a medio y largo plazo, mediante la recogida de datos de forma estandarizada y periódica: recuentos efectuados con la misma metodología y en los mismos sitios cada año.
De esta forma, se dispone de información sobre la evolución de las poblaciones de aves acuáticas y su estado de conservación, así como su distribución, teniendo en cuenta que esta información es crucial para su gestión y conservación.
Además, los censos de aves acuáticas invernantes se han convertido en un instrumento fundamental para el conocimiento y valoración de sus hábitats, los humedales, que son objeto de atención preferente por su fragilidad y singularidad.
Por último, este tipo de datos son necesarios para informar acerca del cumplimiento por parte de España de compromisos internacionales, tales como la Directiva relativa a la conservación de las aves silvestres y el Acuerdo sobre la conservación de las Aves Acuáticas Migratorias Afroeuroasiáticas (AEWA) del Convenio de Bonn, al tiempo que permite disponer de información aplicable a los compromisos estatales de seguimiento de especies incluidas en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial y nutrir de información al Inventario Español del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad.
MENOS ÁNSARES COMUNES Y PORRONES EUROPEOS
Según los datos del censo de enero de 2025, un total de 72.801 aves acuáticas pertenecientes a 52 especies invernaron en las 452 localidades muestreadas en el anterior censo realizado durante enero de 2025.
Este resultado supone un descenso en la abundancia del 6,3 por ciento (4.899 ejemplares) con respecto a los resultados obtenidos en enero de 2024 y un 9.8 por ciento más si comparamos con el promedio de los últimos doce años (66.305 ejemplares para el periodo 2014-2025)
Las principales zonas húmedas por provincia donde se concentraron casi la mitad de los ejemplares detectados fueron: las lagunas de Villafáfila (Zamora) con 11.210 aves, el azud de Riolobos (Salamanca) con 10.801 aves, las lagunas de La Nava, Boada y Pedraza en Tierra de Campos (Palencia) con 4.782 aves, el embalse del Ebro (Burgos) con 4.781 aves, la laguna del Hoyo (El Oso) (Ávila) con 2.482 aves, la balsa de Santa Cristina (León) con 1.191 aves, el embalse de Cuerda del Pozo (Soria) con 524 aves, el embalse de San José (Valladolid) con 471 aves y laguna de la Iglesia (Segovia) con 464 aves.
Por grupo taxonómico, los tres grupos más numerosos fueron: el orden Anseriformes (patos y afines) con 42.811 ejemplares de 18 especies, representando el 55,1 por ciento del total de las aves censadas.
Las limícolas y gaviotas (orden Charadriformes) con un total con 12.470 ejemplares (17,1 por ciento) y los Gruifomes (fochas y grullas) con 9.883 ejemplares que representan el 13,6 por ciento del total.
Las cinco especies más abundantes fueron el ánade azulón, la grulla común, la avefría europea, la cerceta común, y el cuchara común, que representaron el 70,5 por ciento del total de aves detectadas en el censo del año 2025. Además, se han detectado especies poco habituales o escasas como el morito común o la serreta chica.
El análisis de la tendencia general de la población invernante de aves acuáticas en la Comunidad es negativo en los últimos años. En el territorio de Castilla y León se concentraban más de 100.000 aves acuáticas invernantes hasta el año 2011, pero estos valores han ido en descenso hasta llegar a menos de 60.000 ejemplares en el censo realizado en el año 2022.
Este fuerte descenso está motivado principalmente por la reducción de la población invernante de ánsar común que ha pasado de un máximo de 65.823 ejemplares en el año 2006 a 1.854 aves en el censo realizado en 2025, que supone una reducción del 97 por ciento en el número de ejemplares invernantes de esta especie en Castilla y León.
Este descenso en el tamaño poblacional es debido a que han acortado sus desplazamientos migratorios y actualmente, sus zonas de invernada se localizan en áreas del centro y norte de Europa, mucho más cercanas a sus zonas de reproducción.
Otra especie que ha disminuido el número de efectivos invernantes es el porrón europeo, que en los últimos doce años ha pasado de 418 ejemplares a 121, un descenso del 71 por ciento.
El descenso en las poblaciones invernantes podría estar determinado por la combinación de varios factores: pérdida de hábitat de reproducción en Europa, cambios en la gestión de los cultivos y el cambio climático que podría estar influyendo significativamente en la distribución invernal de estas especies.
En este sentido, estudios recientes han evidenciado un desplazamiento hacia el noreste europeo de sus áreas de invernada, como respuesta a las variaciones en las temperaturas invernales.
Este cambio parece estar motivado por la mejora de las condiciones climáticas en regiones donde anteriormente no permanecía durante el invierno, lo que ha permitido a las especies reducir sus desplazamientos migratorios y establecerse en zonas más septentrionales que ofrecen ahora temperaturas más suaves y hábitats adecuados.
Sin embargo, hay otras especies que muestran una tendencia positiva en el número de ejemplares que pasan el invierno en la región como son el tarro blanco, que ha pasado de 141 a 599 ejemplares (un incremento del 325 por ciento) o la garceta grande, que ha pasado de 21 a 136 ejemplares (un incremento del 548 por ciento) para el periodo 2013-2025.