'El Bar Nuestro De Cada Día', Obra Galardonada En Los Premios Lorca 2025, Se Pondrá En Escena Este Jueves En El Auditorio Ciudad De León. - AYUNTAMIENTO DE LEÓN
LEÓN 16 Mar. (EUROPA PRESS) -
La temporada de artes escénicas del Auditorio Ciudad de León diseñada por la Concejalía de Acción y Promoción Cultural del Ayuntamiento llega a su ecuador con la obra de teatro musical 'El bar nuestro de cada día', que reunirá este jueves a las 20.30 horas en el escenario humor, música y monólogo de la mano de Chipi La Canalla.
Antonio Romera 'Chipi' es el autor de esta obra galardonada en los Premios Lorca 2025 que promueve la Academia de las Artes Escénicas de Andalucía al mejor espectáculo, autoría musical y mejor intérprete masculino.
'Chipi', además, comparte la dirección del espectáculo con Ana López Segovia y, sobre el escenario, en su papel de camarero, comparte escena con Javier Galiana de la Rosa al piano y la banda compuesta por Bernardo Parrilla (vientos) y Malick Mbengue (percusiones), según ha informado a Europa Press en un comunicado el Ayuntamiento de León.
'El bar nuestro de cada día' está incluida en el Programa Estatal de Artes Escénicas Platea. El precio de las entradas es de 12 euros y la función está incluida en el abono de adultos. Las entradas se pueden adquirir tanto en la app como en el canal de venta online del Auditorio Ciudad de León y también en taquilla cuatro horas antes del inicio de la función.
SINOPSIS
Con el teatro transformado en una taberna, Antonio Romera 'Chipi', camarero de 'El Bar Nuestro de Cada Día', se ve obligado a cumplir la última voluntad del difunto Malandro, un asiduo cliente que ha preferido dejar una fiesta pagada en el bar a un entierro convencional de tanatorio.
Chipi improvisa una ceremonia pagana para Malandro y convierte el velorio, tal como le pidió el difunto, en una fiesta para celebrar su vida en vez de llorar su muerte. Durante el espectáculo, entre anécdotas y canciones, se dan a conocer las luces y sombras de Malandro y se descubre su peculiar filosofía de vida.
Los asistentes, convertidos en parroquianos del bar, también serán partícipes de esta fiesta sanadora que, a través de la música, la palabra y el humor, reconcilia al espectador con la muerte y le invita a disfrutar la vida.