Investigadores del CIC de Salamanca descubren un nuevo gen inductor de cáncer y sus debilidades terapéuticas

Investigadores del Grupo del doctor Xosé Bustelo en el CIC de Salamanca.
Investigadores del Grupo del doctor Xosé Bustelo en el CIC de Salamanca. - USAL
Europa Press Castilla y León
Actualizado: miércoles, 16 marzo 2022 18:16

SALAMANCA, 16 Mar. (EUROPA PRESS) -

Un estudio del grupo de investigación dirigido por el científico Xosé Bustelo, del Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca, ha descubierto un nuevo gen inductor de cáncer y sus debilidades terapéuticas.

Según la información facilitada por la Universidad de Salamanca (USAL), a cuya entidad está adscrito el centro de intestigación junto al CSIC, los datos obtenidos indican que una mutación del gen RRAS2 encontrada en tumores humanos actúa como "un potente inductor de cáncer en un amplio espectro de tipos celulares".

El trabajo ha revelado también las distintas vulnerabilidades terapéuticas de los tumores que poseen mutaciones en este gen, ha apuntado sobre un avance que ha permitido identificar fármacos ya disponibles en el mercado que "podrían ser de utilidad para pacientes con tumores que alberguen mutaciones del gen RRAS2 así como para individuos aquejados de la enfermedad congénita denominada síndrome de Noonan".

En el estudio, publicado este miércoles en la revista Cell Reports, el laboratorio dirigido por Xosé Bustelo ha demostrado la mutación del gen RRAS2 identificada en los estudios genómicos de tumores humanos actúa como un inductor del cáncer en "un amplio espectro de células" del organismo.

A través del análisis de las células tumorales generadas tras la expresión de esta versión mutante, este trabajo ha iluminado también los cambios que provoca en cada uno de los tipos celulares que originan esos tumores.

"Esto ha permitido descubrir talones de Aquiles en cada uno de estos tumores lo que, a su vez, ha llevado a identificar fármacos que podrían ser usados para tratar a pacientes con tumores que alberguen mutaciones en dicho gen", ha explicado.

"ALTERACIÓN PEQUEÑA"

Según ha continuado, la mutación que ha sido estudiada por estos investigadores representa "una alteración muy pequeña", ya que "implica el cambio de una única letra (nucleótido) de las 82.000 de las que está compuesto el gen RRAS2".

Sin embargo, tal y como ha indicado la información aportada, este pequeño cambio es "crítico", puesto que hace que la molécula codificada por este gen cambie su comportamiento "de forma radical".

Mientras que la versión normal de esta molécula funciona como un interruptor que puede encenderse o apagarse dependiendo de la presencia de diversos mensajes extracelulares, la versión mutante está "permanente anclada en el estado activado, lo que la hace funcionar de forma crónica sin poderse apagar nunca".

Ello hace que estas moléculas mutantes manden señales de forma ininterrumpida, "lo que provoca la proliferación descontrolada de las células que albergan mutaciones en este gen".

Esta división continuada es lo que provoca, con el tiempo, la formación tumores en distintas partes del organismo, ha reseñado el estudio.

La selección de esta mutación para la realización de este estudio se ha basadoen "varias pistas".

En primer lugar, el hecho de que se detectaba de forma recurrente en tumores humanos, "aunque a baja frecuencia".

En segundo lugar, a que estudios previos del laboratorio habían mostrado que esta mutación generaba moléculas de RRAS2 con "una activación crónica"; en tercer lugar, porque se habían descubierto mutaciones en este gen en una enfermedad rara conocida por síndrome de Noonan, "lo que sugería que las mutaciones en este gen debían tener una función patológica determinada en vez de surgir simplemente por azar".

Un impedimento importante para su estudio, sin embargo, era que "la baja frecuencia de estas alteraciones genéticas hacía imposible realizar estudios de causalidad usando grupos de pacientes de cáncer".

PARTICIPANTES

El trabajo publicado ha sido el resultado del trabajo del grupo de investigación liderado por Xosé Bustelo (Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca, Centro de Investigación Biomédica en Red de Cáncer y Conexión-Cáncer del CSIC) en donde han colaborado también los grupos de Dolores Caballero (Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca, CIBERONC y Hospital Universitario de Salamanca) y Balbino Alarcón (Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, CSIC, Madrid).

El trabajo, según la documentación aportada, ha sido posible con la financiación de la Asociación Española Contra el Cáncer, la cual ha apoyado el proyecto cooperativo a lo largo de los últimos cinco años y los contratos de varios de los componentes del grupo de Xosé Bustelo que han participado en este trabajo (Laura Clavaín, Javier Robles-Valero).

Otras fuentes de financiación incluyen ayudas de la Junta de Castilla y León, la Agencia Estatal de Investigación y la Fundación La Caixa, ha añadido tras la publicación de los avances.

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