Manos Unidas Valladolid gestiona ocho proyectos en siete países por más de 400.000 euros y "declara la guerra al hambre"

Antonio Álvarez (i), José María Gil y Silvia Ayalo, durante la rueda de prensa de Manos Unidas.
Antonio Álvarez (i), José María Gil y Silvia Ayalo, durante la rueda de prensa de Manos Unidas. - EUROPA PRESS
Europa Press Castilla y León
Publicado: martes, 3 febrero 2026 11:50

VALLADOLID 3 Feb. (EUROPA PRESS) -

Manos Unidas Valladolid tiene concedidos este año ocho proyectos que desarrollará en siete países del 'Tercer Mundo' por un importe de 401.756 euros que supone, prácticamente, la mitad de las aportaciones que ha conseguido la organización en la provincia hasta noviembre del pasado año --750.000 euros--.

Así lo han señalado el consiliario de Manos Unidas en Valladolid, José María Gil, el presidente-delegado de la organización, Antonio Álvarez y la socia local de Manos Unidas en Perú, Silvia Ayalo, que ha presentado la nueva campaña para este 2026, 'Declara la guerra al hambre', que comenzará este viernes, 6 de febrero, en la Parroquia de San Fernando con una homilía presidida por el arzobispo Luis Argüello y a la que se sumarán el domingo el resto de las iglesias de la Archidiócesis que destinarán sus colectas a este fin.

Sobre la campaña, José María Gil ha explicado que la organización ha puesto el foco "en la paz". "Además de las guerras que aparecen en medios de información, hay 59 conflictos activos en el mundo, una cifra elevada. Pero, además hay otras muchas violencias, como la del hambre, que es silenciosa que no ocupa portadas pero que se cobra la vida de miles de personas. Cerca de 700 millones de personas en el mundo se van a la cama sin comer y 2.300 millones no se pueden permitir tener una alimentación adecuada. Si ignoramos estas cifras es imposible hablar de paz, de ahí que Manos Unidas declare la guerra al hambre", ha detallado.

En este contexto ha apelado a "derrotar y combatir" el hambre "no con armas, sino con la cuchara", un símbolo "cotidiano y pacífico" que es con lo que, a su juicio, se "construye la paz". "Con esas herramientas es con las que queremos combatir al hambre, algo que nos corresponde a todos", ha apostillado.

Al hilo de estas palabras, el presidente-delegado en Valladolid ha desgranado la actividad de la organización tanto a nivel nacional como provincial. En este sentido, ha detallado que la mayor parte de los ingresos de Manos Unidas en 2025, 52 millones, han servido para desarrollar 575 proyectos en 53 países de África, América y Asia de los que se benefician 1,6 millones de personas.

En el caso de Valladolid, hay 130 voluntarios, 14 en la delegación y un total de 1.445 socios que contribuyen a gestionar 750.000 euros en fodos --con unos gatos que suponen el 1,19 por ciento de lo recaudado--. "Una gran parte de los ingresos se repercuten en proyectos en el Tercer Mundo", ha añadido Antonio Álvarez.

En concreto, este año se han concedido seis en Camerún, Colombia, Ecuador, Etiopía, Filipinas, India y Sierra Leona por un importe de 401.756 euros. Se tratan de proyectos de acogida y reinserción de niños y jóvenes vulnerables a través de la formación; la transición hacia la agroecología campesina; acceso al agua; mejora de atención sanitaria; promoción de los derechos de mujeres y niñas en riesgo de explotación sexual o con discapacidad; mejora de la salud de mujeres embarazadas y lactantes y mejora de acceso a la educación primaria.

Desde Perú, la socia local de Manos Unidas Silvia Ayalo ha puesto "cara y ojos" a esos proyectos y ha relatado la importancia que tienen las actuaciones de la organización en su país en los 15 años que llevan colaborando.

Como ejemplo, ha destacado un proyecto de reinserción en las cárceles y que actúa sobre las mujeres que han cometido delitos, la mayoría de ellas vinculados al tráfico de drogas, donde son el "eslabón más débil del narcotráfico". "Hemos actuado en unas 400 mujeres -de las 6.000 que hay presas-- con un éxito de reinserción del cien por cien. Ninguna de ellas ha vuelto a delinquir, algo que, sin justificar el delito, hacían por necesidad al ser las encargadas de mantener a sus familias", ha matizado.

"Estamos convencidos de que trabajar para mejorar estas condiciones es construir la paz. La paz verdadera no será posible si se excluye a los pobres y si no se es indifirente con la situación de los refugiados y los reprimidos", ha resumido.

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