5 de junio de 2020
 
Publicado 10/04/2020 13:29:58 +02:00CET

Sánchez Caro ensalza el trabajo de la humanidad para "en medio de la tragedia" construir el paraíso que Jesús prometió

El sacerdote abulense y exrector de la UCAV y de la Pontificia de Salamanca, José Manuel Sánchez Caro, durante la lectura del Sermón de las Siete Palabras en Valladolid.
El sacerdote abulense y exrector de la UCAV y de la Pontificia de Salamanca, José Manuel Sánchez Caro, durante la lectura del Sermón de las Siete Palabras en Valladolid. - EUROPA PRESS

    VALLADOLID, 10 Abr. (EUROPA PRESS) -

   El sacerdote abulense y exrector de la UCAV y de la Pontificia de Salamanca, José Manuel Sánchez Caro, ha reconocido el trabajo que está haciendo toda la humanidad, "asediada por el Coronavirus" y "en medio de la tragedia" para hacer más cercano el paraíso que Jesús prometió, estando en la Cruz, a uno de los ladrones que fue crucificado con él.

   Así lo ha puesto de manifiesto durante el tradicional Sermón de las Siete Palabras que se pronuncia el Viernes Santo, como uno de los actos más significativos de la Semana Santa vallisoletana y que en esta ocasión no se ha podido celebrar en la plaza Mayor pero que Sánchez Caro ha querido leer y transmitir.

   Todo el sermón de Sánchez Caro ha versado sobre las siete palabras pronunciadas por Jesús en la cruz, "últimas palabras, breve, escuetas, telegráficas, pero cargadas de sentido, llenas de significado, como dichas para el momento y la situación concreta" que se está viviendo en estos momentos, por la pandemia del COVID-19 y que ha sumido a la sociedad "en la angustia y el miedo.

   Así, en la segunda palabra: 'Hoy estarás conmigo en el paraíso', el sacerdote abulense explica que uno de los dos ladrones condenados a morir en la Cruz junto a Jesús "descubre el en galileo algo singular, que le remueve el corazón" y esta malhechor "saca de su pecho un grito de confianza última, sostenido por una fe inexplicable que le llena el corazón".

   "Acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino", le dice a Jesús, a lo que éste le responde: 'Hoy estarás conmigo en el paraíso".

   El paraíso, una palabra que inventaron los persas, tal y como ha explicado Sánchez Caro "que recuerda los comienzos felices del hombre originario, de Adán y Eva" y así, de repente, la Cruz de Cristo "se transforma en el árbol de la vida del paraíso".

   Unas palabras que en la situación actual de pandemia "suenan extrañas" porque el coronavirus ha convertido los pueblos llenos de vida en caserones solitarios, las ciudades, antes ruidosas llenas de vida son ahora pura soledad edificada, "con la única compañía del inquietante silencio, que anuncia muerte cada día".

   Pero el pregonero de este año apela a los rasgos del reino de Dios y que Jesús enseñó a la humanidad, el perdón, la reconciliación, la acogida generosa, la construcción de metas comunes a pesar de pensamientos divergentes y la construcción de una convivencia "más honda y verdadera".

   Por ello, Sánchez Caro se ha referido a los sanitarios "luchando con ánimo contra el cansancio por la vida de sus pacientes"; las fuerzas del orden haciendo posible una "convivencia pacífica"; el vecino más joven ayudando al mayor, el panadero calentando el horno, el ganadero trayendo la leche, el huertero trabajando frutas y hortalizas, el hombre del camión...

   "Todos" ellos contribuyen "en medio de la tragedia a hacer más cercano el paraíso".

   Durante el Sermón, en la primera palabra, 'Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen', Sánchez Caro recuerda que Jesús perdonó a los que le crucificaron y ejecutaron y suplica al Padre, a Dios, "el perdón para todos ellos" y al mirar a los que ahora luchan por la vida y oír "las críticas de lo que no se hace bien" y mientras unos se esfuerzan "por salvar vidas" se encuentran los otros, "los que se aprovechan, que siempre los hay, de la situación para su beneficio".

   En este sentido, el pregonero de una Semana Santa 'inusual', reconoce que ante los que se aprovechan "y sólo buscan su interés" uno está tentado de enfadarse y condenarles, "pero ahora es el tiempo de la paciencia y del perdón" y recuerda las palabras de Jesús en la cruz: 'Perdónalos, no saben bien lo que hacen".

   Palabras que aplicadas a la situación actual que se vive hoy se traducirían en: "ánimo a los que trabajan por la vida; y perdona, Dios mío, a los que nos hacen daño, quizás pensando que es lo mejor para nosotros".

    En la tercera palabra, 'Mujer, ahí tienes a tu hijo. Hijo ahí tienes a tu madre', José Manuel Sánchez Caro cree que Jesús que no llama a María por su nombre y habla de madre porque es ella la que se convierte ahora "por la palabra de su hijo" en el auxilio y refugio de los pecadores por lo que para el sacerdote abulense, en los momentos actuales, en los que muchos personas no se pueden ni despedir de sus seres queridos fallecidos por el coronavirus, María "es la madre de la Iglesia, la caricia cariñosa y consoladora que Dios ha dejado".

   En la cuarta palabra, para Sánchez Caro "Jesús, humano, asume el grito de los hombres" cuando dice: 'Dios mío, Dios mío, por qué ma has abandonado", la queja humana del hombre solo ante la muerte porque, según el pregonero, "la muerte es un asunto personal" en el que nadie puede acompañar al que va a morir. Pero esta cuarta palabra "encierra algo más" ya que es el comienzo de un salmo bíblico que quizá Jesús "iba recitando trabajosamente".

   "Dios mío, de día te grito, y no respondes; de noche, y no me haces caso. En ti confiaban nuestros padres ... pero yo soy un gusano, no un hombre, , dice el salmo bíblico y así el grito de angustia se convierte en certeza de la ayuda de Dios.

   En 'Tengo sed', la quinta palabra, Jesús quiere cumplir la voluntad de su padre, Dios, según Sánchez Caro, y aunque la sed que tiene "es perfectamente comprensible, natural y lógica" tras el castigo sufrido en la Cruz, con esta palabra Cristo, que prometió agua viva a la samaritana, que convirtió seis tinajas de agua en vino, que anunció en Jerusalem que quien tuviese sed se acercase a él y bebiese porque de sus entrañas "manarían ríos de agua viva", cumple las Escrituras que predijeron su sufrimiento.

   Y ahora, ante la pandemia actual, "Jesús se hace presente en la sed de todo hombre y mujer de la tierra, pero de modo especial

   en la sed del enfermo contagiado de coronavirus", que tiene "miedo inevitable a la muerte, el desamparo y la impotencia en un entorno extraño, con la íntima sensación de que es un estorbo y molesta" y es a ese enfermo sediento al que susurra "una palabra de aliento y una promesa de vida".

   Para el sacerdote abulense y exrector de la UCAV y la Pontificia de Salamanca, la sexta palabra, 'Todo está consumado', deja de ser un resignado "todo se acabó", y se convierte en valoración nueva de la vida" y en "fuente de esperanza y de ánimo" por lo que Sánchez Caro ofrece esta sexta palabra al enfermo de coronavirus para ayudarle a salir de un "todo está perdido" a un "voy a colaborar con ánimo".

   Y ese ánimo y esa fuente de esperanza de la sexta palabra se la ofrece el abulense al médico, a la enfermera, al técnico de laboratorio, a los trabajadores de la limpieza y la cocina, al auxiliar y al vigilante, al taxista, al policía, al militar... y recordarles "a todos desde los labios de Jesús con su significado más real: todo lo que yo podía y debía hacer, está hecho, todo lo necesario para conservar y animar la vida lo he hecho con mi leal saber y con el corazón, con la cabeza, con las manos, con los pies".

   En la última palabra, 'Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu', Sánchez Caro asegura que Jesús se pone confiado en las manos de su Padre "a la hora de cumplir plenamente la voluntad de quien le ha enviado a los hombres" y le entrega su espíritu "para que se lo envíe a los suyos y sigan la tarea del Maestro".

   Y ahora en la situación actual se pregunta ¿qué espíritu podemos entregar nosotros, los cristianos, en estos momentos en que

   todos nos sentimos agobiados por la pandemia del virus? a lo que responde que es una tarea que la Iglesia no puede excusar aunque los templos estén cerrados y es un ofrecimiento a todos los cristianos para buscar fórmulas de hacerse presente entregando amor y ofreciendo ayuda.