Publicado 21/10/2020 10:34CET

La SGAE recuerda al vallisoletano Juan Antonio Jiménez Muñoz "Jero", integrante de Los Chicos, fallecido hace 25 años

VALLADOLID, 21 Oct. (EUROPA PRESS) -

La Sociedad General de Autores (SGAE) ha recordado a Juan Antonio Jiménez Muñoz "Jero" (1951-1995), integrante y compositor principal del legendario grupo Los Chichos, cuando se cumplen este jueves, 22 de octubre, veinticinco años del fallecimiento del vallisoletano.

De este modo, la SGAE rinde tributo y reivindica la obra de este creador irrepetible e influyente, socio de esta entidad desde marzo de 1973, con el número 26.165, y que llegó a registrar más de 125 títulos a lo largo de su carrera; entre otros, clásicos populares de la talla de Libertad, Amor y ruleta, De la salud y la libertad o Amor de compra y venta.

El cancionero de Jero sigue vivo y ha influido desde hace ya varias décadas a innumerables artistas y grupos de los más dispares géneros. Muestra muy palpable son los hermanos David y José Manuel Muñoz. El primer álbum de su grupo, Estopa, se publicó en 1999 y despachó más de un millón de copias.

Entre otros éxitos, como La raja de tu falda y Como Camarón, el disco incluía una pieza dedicada a Jero, El del medio de Los Chichos, que pronto fue coreada a rabiar en todos sus conciertos en España y Latinoamérica.

Además de airear sus propias referencias a modo de homenaje ("El del medio de Los Chichos / me ha pedido dos favores / que sea su mensajero / y una canción de colores", cantaban), contribuyó muy decisivamente a que una o varias generaciones revivieran o, por aquello de la edad, descubrieran el increíble legado del trío madrileño que mejor definió y difundió la denominada rumba vallecana.

Se trata de un género derivado de la rumba flamenca y que, especialmente desde mediados de los 70 y durante toda la década de los 80, supo retratar la España marginal, la de los barrios periféricos asediados por las drogas, el paro y la delincuencia. La música de una España que pivotaba fuera del radar de las grandes emisoras de radio y de las listas oficiales de ventas.

Y es que el de Los Chichos, como tantas veces se ha contado, fue un éxito que llegó por las gasolineras (donde vendieron millones de copias de sus casetes), las prisiones (tocaron para los reclusos en una veintena de cárceles y pidieron a su discográfica que distribuyera radiocasetes en los penales para que los presos pudieran escuchar sus canciones) y, por supuesto, los barrios más desfavorecidos, a cuyos habitantes tanto y tan bien cantaron.

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