Archivo - David M.L, durante el juicio, junto a su abogado. - EUROPA PRESS - Archivo
VALLADOLID, 31 Dic. (EUROPA PRESS) -
El Tribunal Supremo ha rechazado el recurso de David M.L. condenado por el doble asesinato de su pareja, Paloma, y la hija de ésta, India, de ocho años, a las que dio muerte la madrugada del 23 de enero de 2023 en el piso que compartía con las víctimas en el Paseo de Zorrilla de la capital vallisoletana.
El Supremo rechaza el recurso por infracción de ley y cierra así el proceso en el que se ratifica la decisión que ya tomó el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (TSJCyL), que avaló la sentencia de la Audiencia de Valladolid consistente en 25 años de cárcel por el asesinato de su pareja y prisión permanente revisable por el de la pequeña.
El Alto Tribunal rechaza así las cuestiones planteadas por la defensa del condenado en torno a la correcta aplicación de la alevosía, el ensañamiento o la atenuante por la ingesta de drogas, entre otras, todas ellas rechazadas en el fallo del Supremo, al que tuvo acceso Europa Press en fuentes jurídicas, contra el que no hay recurso.
La Audiencia Provincial de Valladolid dictó sentencia contra David M.L, a quien condenó a 25 años de cárcel por el asesinato con alevosía y ensañamiento de su compañera sentimental, Paloma, con las agravantes de parentesco y de actuar por razones de género. Por el asesinato con alevosía de la niña, India, con la agravante de parentesco, le condenó a prisión permanente revisable.
El jurado popular dictaminó sobre la culpabilidad del encausado el 19 de diciembre de 2024 a quien consideró, de forma unánime, autor de los asesinatos. El doble crimen se produjo la madrugada del 23 de enero de 2023 en un piso del Paseo de Zorrilla de Valladolid, a cuya puerta se presentó DML tras haber pasado la tarde tomando unas copas con unos amigos en La Cistérniga y en la capital.
Tras tratar de impedirle Paloma la entrada en la casa se produjo una discusión y en la cocina el acusado, armado con un cuchillo de grandes dimensiones, comenzó a darle de cuchilladas de forma indiscriminada, hasta 15, cuando ella se hallaba en un plano inferior caída en el suelo. Eran mortales porque le alcanzaron el corazón y los pulmones. Incluso le tapó la boca para tratar de acallar sus gritos, de ahí que el total de las heridas objetivado se elevó a un total de 27, entre las producidas por el arma blanca y otras, producto de erosiones y hematomas.
La niña, que oyó la escena, corrió a la habitación donde sabía que había un móvil de la madre y lo cogió para llamar al 112 desde el sofá del salón, donde David la agredió cinco cuchilladas, la primera de ellas brutal, mortal de necesidad, porque le atravesó el cráneo, otras tres en la espalda y una más entre las mamas, sin precisar el orden de estas cuatro últimas.