Tan solo uno de los seis del crimen de la Plaza Circular reconoce haber estado en el domicilio de la anciana

Uno de los acusados sentado, en primer plano, durante la primera sesión del juicio por el crimen de la Circular.
Uno de los acusados sentado, en primer plano, durante la primera sesión del juicio por el crimen de la Circular. - PHOTOGENIC/CLAUDIA ALBA-EUROPA PRESS.
Europa Press Castilla y León
Actualizado: martes, 2 noviembre 2021 21:07

VALLADOLID, 2 Nov. (EUROPA PRESS) -

Únicamente uno de los seis encausados por el denominado crimen de la Plaza Circular de Valladolid, registrado el 17 de octubre de 2018, reconoce haber estado en el domicilio de la septuagenaria, tal y como recoge el escrito de calificación provisional del búlgaro Antón A.M. y que ha sido leído esta tarde, junto a los del resto de partes personadas, durante la primera sesión del juicio con jurado celebrado en la Audiencia Provincial.

Hasta el magistrado que preside dicho juicio se ha visto obligado a pedir disculpas a las cinco mujeres y cuatro varones que tendrán que emitir veredicto por el "tedioso trámite" de lectura, por espacio de tres horas, de los nueve escritos provisionales de la fiscal del caso, así como de las dos acusaciones particulares que representan a dos de los tres hijos--una de ellas se ha retirado de la causa--y los respectivos de las seis defensas, y todo ello durante una jornada que se abría a primera hora de la mañana con la selección del jurado.

Sin siquiera dar tiempo a que las partes expusieran de viva voz sus tesis sobre los hechos, el juicio se iniciaba a las 17.00 horas con la lectura por parte del letrado de la Administración de Justicia de los citados escritos, entre los que, a modo de curiosidad, tan sólo en el presentado por Antón A.M, éste reconoce haber llegado a estar el día de autos, entre las 12.50 y las 13.15 horas del 17 de octubre de 2018, en el piso de María A.M, la anciana de 73 años que falleció a causa de los golpes y la insuficiencia respiratoria causada por las mordazas que, presuntamente, le pusieron los tres autores materiales del asalto domiciliario.

Antón A.M, según la versión avanzada por su letrado, recogida por Europa Press y que expondrá en persona este miércoles el acusado, fue reclutado para el trabajo por el también búlgaro Emil A.M, al que adeudaba una cierta cantidad de dinero que el aludido estaba tratando de cobrarse con presiones sobre él y su familia. No fue hasta la misma mañana del día de los hechos cuando Antón A.M, durante una reunión en un local de Rubén A.R, conoció cuál era el verdadero objeto del encargo, el robo en casa de la fallecida.

Sin embargo, la defensa del procesado niega que éste hubiera participado activamente en el momento en que la víctima fue golpeada, arrojada al suelo y maniatada cuando sus asaltantes penetraron en el domicilio en busca de importantes cantidades de dinero y joyas que, supuestamente, sabían que guardaba en una caja fuerte, al tiempo que rechaza que tuviera conocimiento de las patologías que padecía la fallecida, de la que asegura que aún "respiraba" cuando salió del inmueble.

Por tal motivo, su abogado interesa la libre absolución y, alternativamente, un año de prisión por un delito de robo en casa habitada en grado de tentativa, con abono del tiempo que lleva preso por esta causa desde el 9 de diciembre de 2019.

ENEMISTAD POR LA REFORMA DE UN LOCAL

Sus compañeros de banquillo, tal y como reflejan los escritos presentados, defenderán su total inocencia en el juicio, con la particularidad de que dos de ellos, el presunto cabecilla, el español Rubén A.R, y el búlgaro Arso A.I, mantienen su inocencia y atribuyen la incriminación que se hacen el uno al otro sobre su participación en los hechos a la enemistad por unos trabajos de remodelación de un local.

Y es que el empresario Rubén A.R, titular de una clínica dental en el barrio de Pajarillos, apunta que su implicación en la causa por parte de Arso obedece a que éste inició contra él una campaña de "extorsión" y de "hostigamiento" para que siguiera adelante con unos trabajos de reforma de un local en Arca Real, en el barrio de Las Delicias, que le había encargado al citado acusado y a una cuadrilla de búlgaros.

A su vez, Arso A.I. coincide en que Rubén le pidió buscar un equipo para los referidos trabajos de reforma que luego se negó a ejecutar porque no se "plegaba" a los encargos que le venía haciendo con el fin de que realizara una serie de actividades delictivas, entre las que cita el robo de piezas de coches, atracos a personas que acababan de sacar dinero de cajeros bancarios e incluso el encargo de participar en el robo de la anciana que le trasmitió a través de Emil A.M. y al que también se negó.

Arso incluso reconoce haber estado el día de autos en las inmediaciones del piso de la víctima con Rubén, tomando algo en una cafetería, y asegura haber escuchado cómo Emil llamó por teléfono al empresario dental para comunicarle que habían "matado" a la anciana.

Sin embargo, ni Emil A.M. ni los también también búlgaros Gabriel E.K. y Gabriel M.K. reconocen su implicación en el robo y posterior muerte de la septuagenaria, de ahí las peticiones absolutorias de sus respectivas defensas.

En el caso de los dos últimos, el abogado de Gabriel E.K. plantea como alternativa una condena global de cuatro años y un día por un delito leve de lesiones en concurso ideal con un delito de homicidio imprudente y otro de robo en casa habitada en grado de tentativa, en los dos casos sustituidas por su expulsión de territorio español, y en el caso de Gabriel M.K. su representante solicita la nulidad de la prueba de vídeo y audio de la Policía Nacional por "estar manipulada, no ser íntegra y por ruptura de la cadena de custodia", con lo que, a su juicio, toda la prueba a partir de entonces se encuentra "contaminada".

Frente a las defensas, las acusaciones pública y las dos particulares, con peticiones de entre 31, 21 y 38 años, con sustitución en este último caso por la prisión permanente revisable, coinciden en que Rubén A.R. y Arso A.I, sin poder determinar la procedencia de la información, tuvieron conocimiento de que la anciana guardaba en casa importantes cantidades de dinero y joyas en una caja fuerte en su domicilio e idearon un plan para hacerse con el botín.

RECLUTAMIENTO

Así, siempre según tesis, ambos se pusieron en contacto con Emil A.M. y éste reclutó a otros tres compatriotas, Antón A.M, Gabriel E.K. y Gabriel M.K, quienes le debían dinero, para que éstos fueran los encargados de penetrar en el domicilio y, provistos de cinta americana para amordazar y maniatar a la moradora, se ocuparan de extraer a la septuagenaria el número de la combinación.

La llamada al timbre de un quiosquero para que la mujer bajara a recoger un pedido llevó a los asaltantes a abandonar el inmueble de forma precipitada, sin obtener más botín que unos anillos y tras dejar amordaza y maniatada a la víctima, que falleció a causa de una insuficiencia cardiaca aguda y cuyo cadáver fue hallado al día siguiente.

El juicio, por tanto, entrará este miércoles en la segunda jornada donde las partes expondrán sus alegatos iniciales para, a continuación, dar paso a la prueba testifical con la declaración de los seis encausados.

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