Publicado 08/04/2015 14:38CET

Los teatros de papel de Martínez-Leis suben el telón en Valladolid para reivindicarse como elemento pedagógico

Cantalapiedra contempla una pieza acompañada de Díaz (izq) y León de la Riva
EUROPA PRESS

VALLADOLID, 8 Abr. (EUROPA PRESS) -

La colección de teatros de papel de la familia Martínez-Leis ha subido el telón en la sala de exposiciones de la Casa Revilla de Valladolid, donde exhibe su potencial como "elemento pedagógico de primer orden" a través de sombras chinescas, hojas y bastidores y teatros.

'Jugando al Teatro' reúne más de un centenar de piezas que muestran los orígenes de estos artilugios, representados por los de sombras chinescas y títeres y que tiene su espacio en la sala de mano de piezas de mediados del XIX sobre la vida y milagros de San Antonio o el carnaval con libreto y pliegos, con figuras en movimiento.

De origen alemán, se extendieron en España de mano de la catalana Paluzie, que los realizaba con costes muy baratos y prácticamente "fusilados" de los franceses y germanos; en este apartado toman protagonismo los fondos y bastidores de paisajes, rincones y estancias, entre ellos los del Tenorio, que dan paso, en una tercera etapa, a las Hojas de Teatro de Litografía Artística Española.

Decoraciones de bosque o de castillo y accesorios para las representaciones ceden, a su vez, el testigo a las Hojas de la editorial Hernando, que despliega embocaduras, telones de boca con sus bambalinas y personajes, telones de fondo o bastidores, además de personajes de teatro ostentan la representación española, que da paso, en una quinta etapa expositiva, a las hojas de teatro francesas de Haguenthal.

La última parte de la muestra se dedica a la hoja holandesa con una representación de una obra sobre las bodas de Kloris y Roosje, y las seis hojas de los Munchener Bilderbogen con la obra de títeres de Kasper, cuyas aventuras narra el compositor Franz Graf von Pocci, autor además de los dibujos de sus escenas.

MÁS PIEZAS

La exposición se completa con una linterna mágica y otras piezas de la Fundación Joaquín Díaz, cuyo responsable, el etnógrafo y comisario de la muestra Joaquín Díaz, ha destacado la labor de los coleccionistas, "un deporte de riesgo que se minimiza cuando se comparte con otros", como en el caso del profesor Daniel Villalobos, que ha cedido tres teatrillos.

La magia es el denominador común de todos los elementos, según Díaz, quien ha incidido en que la sabiduría se transmitía a través de la tradición, a lo que el propietario de la colección, Jesús Martínez, ha añadido que estas piezas son "un elemento pedagógico de primer orden", "fundamentales" para el aprendizaje.

Martínez ha resaltado las posibilidades que ofrecen para la socialización de los niños, su interacción con los pliegos, que tenían que recortar y colocar, así como para el conocimiento de las obras literarias que representaban y la opción para la participación de adultos.

"Es uno e los elementos pedagógicos más completos con los que me he encontrado", ha destacado Martínez antes de incidir en la participación de los niños en todo el proceso creativo, que torna además a "socializante y socializador".

Es por ello que el coleccionista, que con esta muestra colabora por tercera vez con la Fundación Municipal de Cultura, ha invitado a profesores y gente del mundo de la educación a que "vuelvan los ojos" hacia esos materiales, unos recursos didácticos "más que interesantes" a los que la Guerra Civil, primero, y la televisión, después, dieron la puntilla.