De izquierda a derecha, María Rubín García, Lorena Botella Juan, Vicente Martín Sánchez, Laura Álvarez Álvarez y Antonio José Molina, algunos de los responsables de la investigación. - ULE
Un 36,6% ha reducido u omitido dosis de insulina intencionadamente para controlar su peso y la prevalencia es muy superior en mujeres LEÓN 30 Oct. (EUROPA PRESS) -
El proyecto D1ANAS (DIAbetes mellitus type 1, Nutrition and Mental health, patient Associations) liderado por investigadores de la Universidad de León (ULE) ha revelado que el 31,7 por ciento de las personas adultas con diabetes tipo 1 (DM1) en España present un riesgo elevado de conductas alimentarias alteradas o de riesgo.
Los investigadores de la ULE pertenecen al grupo Giigas (Interacciones GEN - Ambiente - Salud), que han contado con el apoyo del servicio de endocrinología y nutrición del Complejo Asistencial Universitario de León (Caule) y la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen).
La investigación, que ha sido publicada en la revista científica internacional 'Diabetes/Metabolism Research and Reviews', ha analizado la relación entre el manejo diario de la diabetes, el bienestar psicológico y los hábitos de vida en una muestra de 451 personas de más de 16 años de diversas comunidades autónomas.
El proyecto 'D1ANAS' ha estado impulsado por María Antequera y María Ballesteros, médicos especialistas en endocrinología del Caule, junto con Vicente Martín Sánchez, catedrático de salud pública de la ULE, y Lorena Botella Juan y Antonio José Molina, investigadores del grupo Giigas de la ULE. Además, el equipo investigador está constituido por Ana Segura y Rafael Micó, de la sociedad científica Semergen.
El estudio ha identificado una prevalencia significativamente superior en mujeres en comparación con los hombres (35,4 por ciento frente a 14,8 por ciento). No obstante, los autores han explicado que la cifra observada en varones muestra que estas alteraciones no son exclusivas del sexo femenino y pueden estar actualmente infradiagnosticadas en la práctica clínica habitual, según ha informado a Europa Press en un comunicado la ULE.
DIABULIMIA
Uno de los hallazgos más preocupantes es que el 36,6 por ciento de los participantes declaró haber reducido u omitido dosis de insulina intencionadamente con el fin de controlar su peso o compensar la ingesta alimentaria. Esta conducta, específica del contexto de la diabetes tipo 1 y conocida como diabulimia, supone un grave riesgo para la salud al incrementar la inestabilidad glucémica y las complicaciones a largo plazo.
Mediante modelos de análisis multivariante, el equipo investigador ha identificado varios factores asociados de forma independiente con un mayor riesgo de desarrollar conductas alimentarias alteradas, como el control metabólico e IMC. Al respecto, se ha observado una asociación directa entre puntuaciones más elevadas en el cuestionario de riesgo y niveles más altos de hemoglobina glicosilada y un mayor índice de masa corporal.
En cuanto a la calidad de la alimentación, se ha puesto de manifiesto que una peor calidad de la dieta se asocia con mayor riesgo de conductas alimentarias alteradas y respecto a la salud percibida y calidad del sueño, la percepción de una peor salud general y de un sueño deficiente se asocian también a un mayor nivel de malestar y conductas de riesgo.
Una de las grandes innovaciones del Proyecto D1ANAS es que ha sido diseñado desde la integración de los principios de participación ciudadana y de pacientes (Patient and Public Involvement, PPI).
CARGA PSICOLÓGICA CONSIDERABLE
En el apartado de conclusiones, los autores del estudio apuntan que "la exigencia constante del control glucémico, el recuento de hidratos de carbono y la atención permanente al peso corporal generan una carga psicológica considerable". Además, insisten en que los resultados demuestran que estas conductas "no son hechos aislados, sino un problema clínico prevalente que requiere la detección precoz mediante herramientas validadas".
Todo ello confirma que es imprescindible trabajar en esta línea y adaptar las guías de atención clínica para implementar cribados rutinarios capaces de evaluar el riesgo de conductas alimentarias alteradas mediante cuestionarios específicos en las revisiones de endocrinología y educación diabetológica.
También se apunta que se ha de contar con equipos multidisciplinares para consolidar unidades de atención que incorporen atención primaria, endocrinología, nutrición y psicología.
Finalmente, se recomienda apostar por pautas de educación nutricional flexibles, que promuevan intervenciones dietéticas sin rigidez extrema para evitar acrecentar la obsesión por la comida o el peso.