Archivo - Plaga de topillos. - ASAJA - Archivo
VALLADOLID 27 Ago. (EUROPA PRESS) -
Investigadores de la Universidad de Valladolid (UVA) y del CSIC han descubierto que la precipitación acumulada entre marzo y julio del año anterior representa una señal climática que anticipa con aproximadamente un año de antelación el crecimiento de las poblaciones de topillo campesino (Microtus arvalis), una especie que protagoniza periódicamente episodios de elevada abundancia en las zonas agrícolas de Castilla y León.
El proyecto, dirigido por el investigador del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (CSIC), François Mougeot, y por el catedrático de Zoología de la Universidad de Valladolid, Juan José Luque-Larena, ha tenido como objetivo encontrar los factores que desencadenan las "explosiones poblacionales" del topillo y desarrollar herramientas que permitan anticiparlas y mejorar su gestión.
En este sentido, el estudio ha analizado 16 años de datos, desde el año 2009 al 2025, procedentes del seguimiento de poblaciones de estos animales en seis localidades de Tierra de Campos, en Castilla y León. Con estos datos recabados, los investigadores han comprobado que la precipitación acumulada entre marzo y julio del año anterior está relacionada con el crecimiento posterior de las poblaciones.
Esta señal, combinada con la fase del ciclo poblacional, permite explicar el 43,2 por ciento de la variación observada en el crecimiento de las poblaciones y, especialmente, proporciona información con suficiente antelación para intensificar el seguimiento antes de la siguiente campaña agrícola.
"Lo importante es disponer de información con suficiente antelación para poder tomar decisiones", ha señalado el investigador principal de 'Ratalert', Juan José Luque-Larena, quien ha añadido sobre la gestión del topillo que ha avanzado "desde una gestión fundamentalmente reactiva hacia una gestión preventiva, en la que se ha indentificado con tiempo dónde debemos intensificar el seguimiento".
Para François Mougeot, investigador principal junto a Luque del proyecto, "la combinación de información climática y dinámica poblacional puede proporcionar un sistema de alerta mucho más útil para la gestión que esperar a que las poblaciones hayan alcanzado ya niveles elevados".
NO UNA PREDICCIÓN INFALIBLE
En esta línea, los autores han destacado que se trata de "una señal temprana de riesgo, no de una predicción infalible" de la explosión poblacional y que estos resultados deberán "validarse y perfeccionarse incorporando nuevos años de seguimiento y otros factores ambientales y agrícolas".
Asimismo, este trabajo ha reforzado "la línea de investigación desarrollada desde la Universidad de Valladolid sobre la ecología y dinámica poblacional del topillo campesino en Castilla y León y pone de manifiesto el valor de las series de seguimiento a largo plazo para desarrollar herramientas predicativas", según ha trasladado la institución a través de un comunicado recogido por Europa Press.
Además, el proyecto ha mantenido una conexión directa con la transferencia de los resultados al sector agrario a través de la colaboración del Catedrático de Zoología Luque-Larena con asociación agraria ITAGRA.CT, que ha contribuido a acercar el conocimiento científico generado en la UVA a las necesidades del campo.
El objetivo de 'Ratalert', con código de expediente PID2022-136850NB-I00, es avanzar hacia herramientas que permitan anticipar el riesgo, optimizar el seguimiento y facilitar la toma de decisiones preventivas, contribuyendo así a una gestión más eficaz y sostenible de las poblaciones de topillo campesino.
De esta forma, los resultados se han publicado recientemente en la revista científica internacional Pest Management Science, como parte del proyecto 'Ratalert', financiado por la Agencia Estatal de Investigación y ejecutado por la Universidad de Valladolid.