Archivo - Fachada del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), a 7 de agosto de 2024, en Barcelona, Catalunya (España) - David Zorrakino - Europa Press - Archivo
BARCELONA, 9 Feb. (EUROPA PRESS) -
El acusado de matar a su socio en Sant Andreu de la Barca (Barcelona) el 11 de mayo de 2020 sostiene que la víctima seguía con vida cuando abandonó la nave en la que las acusaciones aseguran que se cometió el crimen: "No reconozco de ninguna manera estos hechos".
Así se ha pronunciado tras la lectura de los escritos de las partes durante la primera sesión del juicio con jurado popular que ha comenzado este lunes en la Audiencia Provincial de Barcelona.
En su escrito, la defensa sostiene que ambos mantuvieron una relación de amistad desde 2017, que fueron socios de una plantación de marihuana en la que sufrieron un robo, y que la víctima --que debía 3.500 euros al procesado-- creyó que el autor había sido el acusado, que se había apropiado de entre 15.000 y 20.000 euros.
La víctima, creyendo que su socio la había engañado, le pidió explicaciones, por lo que el día de los hechos se citaron en una nave de la calle Granada de Sant Andreu y "hablaron de cuestiones económicas", en concreto, del dinero que le debía al procesado.
Después de que el procesado le dijera que le pagase "como buenamente pudiera", dado que la víctima tenía problemas económicos, la defensa sostiene que esta se despidió diciendo que había quedado con otro individuo en Gavà (Barcelona) y abandonó la nave, mientras que el procesado se quedó trabajando en el lugar.
EL MÓVIL, EN GAVÀ
La defensa se apoya en que una amiga íntima "de toda la vida" del desaparecido reconoció haberlo visto en su vehículo en la avenida Diagonal de Gavà, que a las 14.20 horas del día siguiente, 12 de mayo, se conectó a Facebook y que a las 16.10 horas su teléfono móvil se movió por el citado municipio, conectándose a 3 antenas de telefonía de la localidad.
Asimismo, sostiene que tras enterarse de la desaparición de su socio, llamó al hermano de la víctima para interesarse por su paradero, que sobre las 3.30 horas del 12 de mayo la familia de la víctima acudió a la nave de Sant Andreu y que pudo "comprobar, examinar e investigar" lo que quiso y que también le facilitó el acceso a los Mossos d'Esquadra.
Por todo ello, la defensa niega que pueda considerarse que él sea el autor de un delito de homicidio, como sostienen la Fiscalía y la acusación particular, que solicitan 15 años de prisión para él, y pide que si se le condene se le aplique una atenuante muy cualificada de dilaciones indebidas y se le castigue con 5 años de cárcel.
NI CUERPO, NI MÓVIL, NI COCHE
Por su parte, la Fiscalía y la acusación particular sostienen que la víctima acudió a la nave de Sant Andreu alquilada por su socio la mañana del 11 de mayo de 2020 tras descubrir que había sido éste quien, fingiendo un robo, se había quedado con la marihuana de ambos.
Lo hizo después de intentar contactar con él en varias ocasiones sin éxito y de manifestar a su entorno su "enojo" con él, llegando al lugar a las 11.01 horas, momento en el que realizó una llamada perdida para que su socio le dejase entrar con su vehículo; esta llamada fue la última actividad que la víctima realizó con su móvil.
A partir de esa hora, aseguran que el acusado acabó con la vida de la víctima sin que hasta el momento se haya podido determinar la manera, puesto que no se ha recuperado ni el cadáver, ni su coche ni su teléfono móvil.
Sostienen que, posteriormente, sobre las 12.24 horas el procesado abandonó Sant Andreu en su furgoneta, como captó una cámara de seguridad de una empresa cercana, que dejó su móvil en la nave pero se llevó consigo el del fallecido, que abandonó en la localidad de Gavá y que se apagó al día siguiente por falta de batería.
PRUEBA INDICIARIA
La fiscal ha reconocido que en este caso concreto no hay "ninguna prueba directa", sino indiciaria, pero totalmente válida y eficaz para fundamentar una condena, en sus palabras textuales.
La representante del Ministerio Público ha argumentado que el convencimiento de las acusaciones de que el procesado es el autor de estos hechos se basa "en una pluralidad" de indicios obtenidos a partir de una investigación policial y judicial muy laboriosa, muy rigurosa y que ha durado muchos años, que permitió detener al sospechoso --que está en prisión provisional-- en junio de 2022, dos años después del crimen.