26 de febrero de 2020
 
Publicado 17/11/2015 12:59:55CET

El Ctesc pide flexibilidad horaria laboral acordada para que sea efectiva

Esther Sánchez (Ctesc)
EUROPA PRESS

Propone 41 medidas que incluyen un Pacto Nacional para la reforma horaria

BARCELONA, 17 Nov. (EUROPA PRESS) -

La integrante del Consejo de Trabajo Económico y Social de Catalunya (Ctesc) Esther Sánchez ha afirmado este martes que la flexibilidad laboral debe ser negociada para tener un impacto positivo.

Lo ha dicho en una jornada sobre la organización de los horarios como ponente del informe del Ctesc 'La gestión del tiempo de trabajo remunerado en el contexto de la reforma horaria', realizado por encargo de la Generalitat y que propone 41 medidas para una reforma confluyente con los horarios europeos.

Entre ellas figura un Pacto Nacional para la reforma horaria con la implicación de administraciones y agentes económicos y sociales; compactar la jornada laboral reduciendo el tiempo de la comida; avanzar los horarios del 'prime time' en medios de comunicación y espectáculos, y que el sector público haga de tractor del privado en la nueva estructura horaria.

Sánchez ha expuesto que la implantación de la jornada irregular "será buena en la medida en que sea acordada" --para lo que ha visto clave la negociación colectiva-- y será más efectiva cuanto más largo sea el periodo temporal en el que repartir la compensación de horas, abogando por que incluso supere la planificación anual.

El informe del Ctesc constata que, actualmente, en el 92,4% de los casos es la empresa la que fija el horario, y que el 95,3% de los trabajadores no tiene horario flexible de entrada y salida.

El 47% de los trabajadores tiene jornada partida con pausa para comer (a menudo de dos horas), y el 59,9% trabaja de lunes a viernes, mientras que el 19,2% lo hace de lunes a sábado.

IMPACTO ECONÓMICO

El documento incide en que una buena o mala organización del tiempo de trabajo incide a favor o en contra en el equilibrio entre la vida laboral, personal y familiar; la productividad; la salud de los empleados; la captación y mantenimiento de talento en las empresas, y la reputación de las compañías.

Además, Sánchez ha argumentado que hacen falta cambios por el envejecimiento de la población, la globalización --con negocios permanentes con zonas de diferente uso horario--, el peso del sector terciario y el turismo y el avance hacia la igualdad de hombres y mujeres.

En la misma línea se ha expresado la directora del Observatorio Mujer, Empresa y Economía (Odee) de la Cámara de Comercio de Barcelona, Anna Mercadé, que ha hecho referencia a un estudio propio realizado a casi 3.000 empresas en 2014 que señala que el 80% de las compañías catalanas está dispuesta a implantar el horario europeo en la totalidad o una parte de su organización.

También ha incidido en que los encuestados creen que ello mejoraría los negocios con el resto de Europa --por la coincidencia de horarios para contactar--, la atención de los hijos y su rendimiento escolar, así como el reciclaje de los trabajadores, que ahora no encuentran tiempo para realizar formación continua.

El Ctesc y el Odee también coinciden en la necesidad de cambios normativos que igualen el coste para las empresas entre contratos a jornada completa o parcial; la formación e información en las empresas sobre las ventajas de la reforma horaria, y la creación de ayudas para que la apliquen.