Archivo - Imagen de recurso de un vehículo de los Mossos d'Esquadra - David Zorrakino - Europa Press - Archivo
BARCELONA, 3 Nov. (EUROPA PRESS) -
Los Mossos d'Esquadra detuvieron el pasado lunes, 26 de octubre, a una pareja --una mujer y un hombre de 20 y 31 años, respectivamente-- por presuntamente estafar más de 13.000 euros a 21 jóvenes con falsas ofertas de alquiler, ha informado el cuerpo policial este martes.
La investigación comenzó en septiembre, tras dos denuncias en Manresa (Barcelona) y Valls (Tarragona) por unos hechos muy similares: la ahora detenida presuntamente reservaba pisos turísticos para una o dos noches y los publicaba en un portal de anuncios de alquiler de pisos por unos 300 euros mensuales.
Posteriormente, quedaba con las víctimas, casi todas jóvenes y con pocos recursos económicos, a las que les urgía encontrar un lugar en el que vivir, se los mostraba simulando ser la propietaria o casera, y firmaba un contrato falso con ellas, cobrándoles en efectivo la primera mensualidad y la fianza, un importe que oscilaba entre los 450 y 800 euros.
Después, les entregaba unas llaves o les prometía que se las daría al día siguiente, de forma que algunas de las víctimas llegaron a encontrarse en el interior del piso cuando se estaban instalando en el mismo.
Además, antes de abandonar los apartamentos turísticos, la ahora detenida presuntamente aprovechaba para llevarse objetos, como televisores, microondas, ropa de cama y toallas, artículos que superan los 4.500 euros.
21 HECHOS
Los Mossos atribuyen a los dos detenidos un delito continuado de estafa y seis de hurto por 21 hechos delictivos cometidos en Valls, Tarragona, Manresa, Sabadell, Viladecans, Calafell, Badalona y El Vendrell.
Además, indican que las víctimas eran jóvenes de entre 18 y 25 años con pocos recursos económicos y que no buscaban un piso vacacional, sino una habitación donde establecer su domicilio habitual.
Para la mayoría, el dinero abonado suponía buena parte o incluso la totalidad de sus ingresos mensuales o de sus ahorros, y algunas de ellas trasladaron sus pertenencias y dejaron la vivienda en la que vivían.
Al descubrir el engaño, se quedaron sin ningún lugar donde vivir y, como consecuencia de los hechos, una de ellas acabó durmiendo en la calle.