GIRONA 20 Jun. (EUROPA PRESS) -
El propietario del restaurante Can Mià, de Palol de Revardit (Girona), Pere Mià, se encadenó esta mañana y durante unos minutos a una cruz de madera situada frente a los juzgados de Girona para protestar por una sentencia que le obliga a pagar una multa de 21.000 euros. La condena se produjo a raíz de una inspección de trabajo que reveló que uno de los empleados del establecimiento trabajaba en situación irregular.
La protesta se llevó a cabo entre las 11 y las 12 horas y su protagonista, que iba ataviado con una túnica, contó con la ayuda de una camión grúa con la que, un compañero, depositó frente los juzgados un bloque de hormigón donde estaba clavada la cruz a la que se encadenó.
Desde este improvisado atril, Pere Mià contó, en forma de poesía, su versión de los hechos a los transeúntes que pasaban por la calle. Para Pere Mià, el trabajador que según la sentencia tenía en situación irregular es su "cuñado", por lo que, al ser de "la familia y estar dado de alta de autónomo, no necesitaba contrato". Sin embargo, no lo ha podido demostrar, ya que pese a ser la pareja de hecho de su hermana desde hace 27 años, no están casados.