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BARCELONA, 14 May. (EUROPA PRESS) -
Un estudio internacional liderado por la Universidad de Warwick (Reino Unido) y la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) junto con la Friedrich-Alexander (Alemania) ha revelado que el entorno digital genera niveles "moderados" de sobrecarga psicológica entre universitarios.
Se trata de una revisión sistemática, publicada en la revista 'Cogent Education', que analiza el bienestar de la comunidad académica universitaria en un entorno educativo rodeado de herramientas digitales, informa la UAB en un comunicado este jueves.
Con datos de más de 3.700 universitarios, señala que el malestar psicológico de los estudiantes de grado, medido a través de indicadores de estrés, ansiedad, depresión, insomnio y agotamiento, se sitúa actualmente en niveles "bajos o moderados", lo que sugiere que la salud mental de los estudiantes en el panorama digital pospandemia es "más estable".
Según los hallazgos, la satisfacción de los estudiantes con las herramientas digitales está directamente relacionada con una mejor salud mental, y el aprendizaje en línea se ha percibido en ocasiones como el formato "menos estresante" por la flexibilidad que ofrece.
Sin embargo, el informe alerta de que poder acceder en cualquier lugar y momento a entornos virtuales de aprendizaje (VLE) puede fomentar la sobreexposición y difuminar "los límites entre la vida académica y la personal", lo que genera una hiperconectividad que sobrecarga y provoca fatiga mental.
La falta de interacción física y conexión social real sigue siendo un factor que "afecta negativamente" la experiencia educativa, y la soledad surge de nuevo como factor de riesgo para el bienestar psicológico.
El equipo investigador alerta de una falta de estudios sobre el bienestar del profesorado en la etapa pospandemia, y subraya que el apoyo a los docentes es "vital" para mitigar el tecnoestrés de los estudiantes.
RECOMENDACIONES
El estudio recomienda un enfoque integral que incluya políticas de desconexión para programar el tiempo para llevar a cabo las tareas dentro del horario laboral y garantizar una "desconexión digital programada", así como recordatorios de uso para evitar la fatiga digital.
Por otro lado, defiende llevar a cabo formaciones en autogestión, y reforzar el apoyo institucional, ya que la ayuda de la universidad y de los tutores actúa como "amortiguador esencial" contra el estrés tecnológico.
Asimismo, señala la necesidad de más estudios longitudinales que analizan "con más profundidad" el impacto del aprendizaje digital a lo largo de la trayectoria académica, que incluyan tanto el profesorado como los estudiantes para garantizar un entorno educativo saludable y sostenible.