Ferran Adrià lamenta no haber tenido tiempo para reconciliarse con el fallecido Santamaria

Ferran Adria
REUTERS
Europa Press Catalunya
Actualizado: jueves, 17 febrero 2011 12:30

BARCELONA 17 Feb. (EUROPA PRESS) -

El cocinero Ferran Adrià ha lamentado este jueves no haber tenido tiempo de reconciliarse con su colega Santi Santamaria, fallecido repentinamente este miércoles en Singapur a los 53 años, con quien mantenía discrepancias desde hace dos años en relación al modelo de cocina que encarnaba cada uno.

"No hemos tenido tiempo de reconciliarnos", ha reconocido Adrià en declaraciones a la emisora Rac1 recogidas por Europa Press, en las que también ha admitido que, pese a conocerse en 1984 y cultivar una amistad sincera durante muchos años, "al final hubo excesos por todas las partes".

El chef catalán ha dudado de que, en cualquier caso, las diferencias fueran tan profundas, y ha aventurado que las críticas de Santamaria hacia la cocina más vanguardista se daban porque, mientras él juega un papel de "icono" en el mundo de la cocina moderna y con innovaciones constantes, Santamaria era defensor de una cocina más inspirada en valores tradicionales.

Adrià ha asegurado estar "en estado de schok" por lo sucedido, y se ha sumado al duelo de la cocina mundial por la pérdida de un chef que atesoraba siete estrellas Michelin en los diversos restaurantes que tenía, y que preveía la apertura de otros en un futuro cercano.

Ha ensalzado la figura del primer catalán que consiguió dirigir un restaurante con 18 años que atesoraba tres estrellas, lo que le situó en la "élite mundial".

POLÉMICA EN 2008

Santamaria publicó un libro en 2008 en el que cuestionaba el uso de aditivos en la alta cocina para la creación de nuevos platos y defendía el derecho del comensal a saber exactamente qué come, una polémica que aseguró que serviría para "fortalecer" la cocina española.

En aquella ocasión, aceptaba el uso de las nuevas tecnologías en la mejorar de la calidad de vida y en la mayor precisión para regular el tiempo de cocción de los alimentos, aunque alertaba de "los peligros de la cocina mecánica" que podían llevar a los jóvenes a perder el valor del oficina y "la esencia misma de la profesión".

Adrià terció en aquella ocasión para asegurar que lo más importante era "fomentar los buenos hábitos alimentarios", y apostó por explicar el mundo de la ciencia y la cocina de una forma que se entienda.

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