Actualizado 16/07/2007 21:05 CET

La Fiscalía vuelve a pedir una orden de alejamiento contra un joven de Barcelona para evitar que maltrate a su familia

Un juez de Barcelona le impuso la medida, pero la incumplió y ahora afronta pena de cárcel por agredir de nuevo a su madre y a su hermano

BARCELONA, 16 Jul. (EUROPA PRESS) -

La Fiscalía ha vuelto a pedir que se prohíba a un joven barcelonés acercarse a menos de 1.000 metros de su madre y de su hermano para evitar que les maltrate, ya que la medida le obligaría a abandonar el domicilio familiar. Un juez de la capital catalana dictó en febrero dicha prohibición, pero él la incumplió y regresó a su casa, donde dos meses después volvió a agredir a su madre y amenazó a su hermano. Oriol S.H., de 25 años, será juzgado mañana por estos hechos en el Juzgado Penal número 2 de Barcelona y, según el escrito de acusación de la Fiscalía, al que ha tenido acceso Europa Press, afronta un año y nueve meses de cárcel por una falta de amenazas y por un delito de quebrantamiento de condena y otro de lesiones.

El acusado, estudiante de diseño gráfico e hijo de padres separados, vive con su madre y con su hermano, dos años menor que él, en un piso de 30 metros cuadrados de la calle Roger de Barcelona. Al parecer, ésta no es la primera vez que el agresor la emprende a golpes con su familia y, por ello, su familia decidió denunciarle ante los Mossos d'Esquadra el pasado febrero.

Durante una audiencia urgente convocada en el juzgado de guardia de Barcelona, la Fiscalía solicitó al juez que dictara una orden de alejamiento contra el joven, ya que su madre, "entre sollozos", insistió "en la necesidad de esta dolorosa medida" para evitar las frecuentes palizas que el agresor propinaba a su hermano.

El denunciado, por su parte, reconoció "implícitamente" los "constantes enfrentamientos" y se limitó a decir que necesita seguir viviendo en el domicilio familiar porque su padre no quiere saber nada de él y no tiene adónde ir. El joven, sin embargo, trabaja y estudia, por lo que tiene capacidad para encontrar otra vivienda.

Tras escuchar a las partes, el juez decidió prohibir al agresor comunicarse y acercarse a su madre y a su hermano a menos de 1.000 metros. A su entender, en caso de no adoptarse la medida existía el "riesgo" de que se volvieran a producir "situaciones violentas" similares o "de mayor gravedad" en el domicilio familiar.

REGRESÓ A CASA ESE MISMO DÍA.

El joven, sin embargo, volvió a casa ese mismo día, "imponiendo" su presencia a su familia "durante los meses siguientes", pese a ser consciente de la orden de alejamiento que pesaba sobre él y de las consecuencias legales de su incumplimiento, según la Fiscalía. Los temores del juez de guardia se cumplieron y, a principios de mayo, Oriol S.H. inició una fuerte discusión con su madre.

Según el escrito de la Fiscalía, la pelea "fue subiendo de tono progresivamente", hasta que el joven empujó a su madre varias veces y la hizo caer al suelo. Acto seguido, forcejeó con ella para quitarle el móvil e impedir así que pudiera pedir auxilio a la Policía. A consecuencia de la agresión, la mujer sufrió una contusión dorsal y tardó una semana en recuperarse.

La noche del 1 de mayo, por otra parte, Oriol S.H. mantuvo otra fuerte discusión con su hermano menor, Alejandro, impidiéndole entrar en la cocina de casa y profiriendo insultos y amenazas contra él.

Para la Fiscalía, estos hechos se traducen en una falta de amenazas, un delito de quebrantamiento de medida cautelar y otro de lesiones en el ámbito doméstico, por los que pide un total de un año y nueve meses de cárcel para Oriol S.H. y que se le impongan ocho días de trabajos en beneficio de la comunidad.

La acusación pública pide también que se prohíba al joven comunicarse por cualquier medio con su madre y con su hermano y que no pueda acercarse a menos de 1.000 metros de su domicilio, de sus centros de trabajo y de cualquier otro lugar en el que puedan encontrarse durante tres años.