BARCELONA, 30 Jun. (EUROPA PRESS) -
El secretario de Empresa y Competitividad de la Generalitat, Pere Torres, ha explicado este martes que el Govern no plantea elaborar una ley específica para la economía colaborativa, sino que pretende adaptar la normativa actual para dar cabida a algunas actividades que en estos momentos no están reguladas, como el alquiler de habitaciones de viviendas privadas que ofrece Airbnb.
"No vamos a hacer una ley de la economía colaborativa, sino adaptar el marco regulador existente en aquellos aspectos en los que sea necesario para que ciertas actividades encuentren un encaje adecuado", ha explicado en la Comisión de estudio de las políticas en materia de economía colaborativa del Parlament.
Ha concretado que la normativa deberá introducir el reconocimiento del ciudadano como "agente productor" al margen de su actividad profesional, a la vez que se ha de abordar el rol de las plataformas de intermediación, que en algunos casos pueden adquirir el papel de agentes colaboradores de la administración.
En este sentido, ha manifestado que la Generalitat está estudiando junto con la Agencia Tributaria la posibilidad de que las plataformas de intermediación como Airbnb colaboren en la recaudación de la tasa turística para que no lo tenga que hacer el anfitrión que ofrece su vivienda.
Ha concretado que el Govern entiende como economía colaborativa aquellas actividades entre iguales --dos particulares--, que ponen a disposición servicios o productos existentes e infrautilizados --como una habitación o plazas en un vehículo vacías-- con una transacción económica intermitente y esporádica, y en ningún caso una actividad profesional.
Torres ha afirmado que la adaptación de la normativa deberá ser "ampliamente consensuada", y ha considerado que durante este periodo se debería pactar un código de buenas prácticas que asumieran todos los agentes, además de la constitución de un consejo asesor.
COMPETENCIA DE UBER
El secretario de Infraestructuras y Movilidad de la Generalitat, Ricard Font, ha diferenciado a Uber de otro tipo de plataformas como Social Car y Bla Bla Car, porque ha considerado que no corresponde a economía colaborativa.
Ha explicado que la solución empleada en Gran Bretaña, Alemania y Bélgica para dar cabida a Uber ha sido considerarla como un servicio de vehículo de alquiler con conductor, lo que en España no es posible porque las licencias están limitadas --hay 450 licencias en Catalunya sin opción de ampliarlas--.
"El alquiler de coches con conductor no es economía colaborativa, ni aquí ni en ningún sitio", ha considerado Font, que ha afirmado que Uber entra directamente en competencia con este sector y el del taxi.
En cambio, en el caso de Airbnb, Torres ha considerado que el tipo de actividad que ofrece "no supone una competencia significativa para otro tipo de alojamiento", ya que se destina a un segmento de usuarios diferente.