Günter Wallraff vuelve a ser un "periodista indeseable" 25 años después de 'Cabeza de turco'

Europa Press Catalunya
Actualizado: martes, 28 septiembre 2010 15:56

BARCELONA 28 Sep. (EUROPA PRESS) -

El alemán Günter Wallraff vuelve a la carga con el periodismo gonzo que le dió la fama en 1985 con 'Cabeza de turco', y en el ensayo 'Con los perdedores del mejor de los mundos' (Anagrama) se mete en la piel de varios personajes para denunciar los males ocultos de la sociedad alemana.

"Necesito sentir las cosas en carne propia", ha dicho este martes Wallraff en rueda de prensa. Si en 'Cabeza de turco' se disfrazó de inmigrante turco en la aparentemente plácida sociedad alemana, en esta ocasión se viste de negro, de indigente y se infiltra en empresas de marketing telefónico y grandes cadenas de supermercados para denunciar el capitalismo salvaje.

Y aunque considera que muchos de los problemas de hace 25 años se han solucionado, ha asegurado que la globalización de hoy lleva consigo un "racismo latente" que ha empeorado mucho últimamente y que se refuerza con los discursos "ultrapopulistas" de los políticos.

Para criticar esa situación, en el primer capítulo, maquillaje y peluca mediante, se caracteriza como un negro; más adelante durmió en asilos para indigentes y trabajó en una panificadora en la que las condiciones de explotación era propias de una situación "precapitalista".

Después de tener que medrar con multitud de empresarios que se sentían calumniados en sus libros, --"mis lectores han pagado mis pleitos"--, Wallraff ha comentado que parece que sus "adversarios" ya han aprendido que lo mejor es no decir nada.

Su trabajo ha tenido consecuencias: se rehizo una ley para frenar el poder de los 'call centers', y se cerraron dos instituciones indignas dedicadas a la atención de los 'sin techo'; un viejo búnker de Hannover y un asentamiento de contenedores en Frankfurt. Además, ha fundado 'Convivir', una asociación dedicada a la integración de los hijos de inmigrantes en Duisburgo.

El parón de todos estos años se explica por una dura enfermedad que casi le deja en silla de ruedas, aunque ésto no le impidió cruzar de Fuerteventura a Lanzarote en kayak rodeado de delfines --"el momento más bonito de mi vida"--, ni viajar a Japón para hacerse pasar por inmigrante iraní en Tokio.

Plenamente recuperado, Wallraff (Burscheid, Alemania, 1942) ya prepara con su editorial alemana un proyecto de investigación que mezclará cámara oculta e Internet. "Seguiré hasta que tenga fuerzas. Esto, más que una profesión, es una obsesión", ha dicho, y ha añadido: "Mi último papel será en una residencia geriátrica".

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