BARCELONA, 10 Oct. (EUROPA PRESS) -
El hombre de 38 años que murió asesinado en su masía de Vallgorguina (Barcelona) la madrugada del 17 de febrero de 2023 en el marco de una fiesta 'chemsex' llamó a uno de sus amigos usando el dispositivo Alexa en un momento cercano al crimen, según ha explicado este testigo en la tercera sesión del juicio con jurado que se celebra en la Audiencia de Barcelona.
Este viernes, el amigo ha manifestado que cuando recibió la llamada no estaba en casa y que cree que si la víctima lo llamó por esa vía, que no usaban habitualmente, supone que fue porque "no tenía acceso al móvil" y era la forma más fácil de comunicarse.
La llamada la escuchó su compañero de piso, que ha explicado visiblemente afectado que esa madrugada recibió una videollamada a través de Alexa, pero que no se veía nada porque la cámara de su interlocutor "estaba tapada o porque estaba caída" y que, aunque él respondió de forma amigable, no hubo respuesta por parte de la víctima.
Ha explicado que escuchó ruidos, golpes y gritos en una lengua extranjera, que cree que era inglés, y ha dicho entre sollozos que colgó la llamada porque tenía sueño y le dijo que era muy tarde y que al día siguiente lo llamaría.
A preguntas de la defensa de por qué no llamó a la policía, el testigo, visiblemente molesto, ha respondido que si supiese lo que estaba pasando no hubiese dudado en haber ido él mismo.
LAS CÁMARAS
Varios de los amigos de la víctima han confirmado que el fallecido tenía cámaras de videovigilancia en el interior de su casa que había instalado por su propia seguridad después de sufrir algún robo durante sesiones de 'chemsex', y han señalado que las cámaras estaban visibles.
"Se ve claramente la luz en el comedor", ha asegurado una expareja de la víctima, que ha precisado que si en el encuentro que ambos mantuvieron poco antes del crimen le hubiese pedido que apagara la cámara no hubiese puesto ningún impedimento, porque ha dicho que el fallecido era la persona más blanca y más pura que uno pudiese conocer.
El jueves, el acusado, un piloto de helicóptero británico, alegó que apuñaló a la víctima porque creía que lo había drogado sin su consentimiento y que estaba retransmitiendo las relaciones que estaban manteniendo sin su conocimiento, una situación que le provocó mucho miedo.
En concreto, expresó que empezó a pensar que había gente en el exterior del domicilio que se iba a sumar a una relación sexual sin su consentimiento a raíz de que la víctima comenzara a hacer señas con las manos y que en ese momento pensó: "Me tengo que proteger".
Por el contrario, la acusación particular recordó el primer día que la víctima apagó la cámara antes de que comenzaran a mantener relaciones sexuales, y solo hubo una, instalada en el exterior de la vivienda que se activó --tenía un sensor de movimiento-- y que captó a la víctima cuando estaba huyendo, ya malherida.
EL ACUSADO LE DABA "MAL ROLLO"
Uno de los amigos ha declarado a preguntas formuladas por el jurado que la víctima le dijo que el acusado "le daba mal rollo" y que no era una persona que le generase buen 'feeling', en sus palabras textuales.
También que el día anterior a producirse el crimen, le dijo que le que le hubiese gustado no tener que estar 3 días con esa persona, en referencia al acusado, pero que "tenía compromisos y que tenía que cumplirlos".
LOS VECINOS
Los vecinos de la casa contigua a la masía en la que se produjo el crimen han señalado que se despertaron con gritos, que se encontraron al acusado encaramado a un muro sujetando un cuchillo, y que permaneció ahí hasta que llegó la policía, que lo detuvo después de que intentara huir.
Los dos hijos del hombre que efectuó la llamada al 112 --que se ha reproducido en sala-- han coindicido en que el acusado gritaba en inglés 'I'll fucking kill you!' (¡Te voy a matar, joder!).
HASTA 20 AÑOS
La Fiscalía pide 19 años de prisión por un delito de asesinato con alevosía con la atenuante analógica por el consumo de sustancias estupefacientes, mientras que la acusación particular solicita un año más de cárcel al no apreciar circunstancias modificativas de la responsabilidad penal.
El ministerio público también solicita 5 años de libertad vigilada una vez cumplida la pena privativa de libertad, durante la cual se someta a un tratamiento de deshabituación a las drogas y a un curso de educación sexual vinculado con el uso de estupefacientes.
En concepto de responsabilidad civil, solicita indemnizar con 400.000 euros a la hija del fallecido (que tenía 9 años en el momento de los hechos), con 50.000 a cada uno de los padres y con 30.000 a su hermana.