El presidente de la Generalitat Salvador Illa encabeza una chocolatada por Sant Jordi acompañado por la Consellera de Cultura, Sònia Hernández, a 23 de abril de 2026, en Barcelona, Catalunya (España). La chocolatada es una tradición popular, especialmente - David Zorrakino - Europa Press
BARCELONA, 23 Abr. (EUROPA PRESS) -
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha ofrecido este jueves, Diada de Sant Jordi, una recepción institucional en el Palau de la Generalitat, y ha recuperado la tradicional chocolatada en el Pati dels Tarongers, a la que han asistido unos 300 representantes institucionales, civiles y culturales de Catalunya.
Tras el discurso institucional y la misa de Sant Jordi, en la capilla del Palau, oficiada por el cardenal arzobispo de Barcelona y el prior de la capilla, Josep Maria Turull, y poco antes de las 10 horas, ha empezado la recepción, después de la bendición de las paradas de rosas del Palau.
Illa ha querido recuperar en su segundo Sant Jordi como presidente la tradicional chocolatada después de que el año pasado se cancelaran los actos lúdicos por el luto oficial por la muerte del papa Francisco; la tradición se instauró durante la presidencia de Jordi Pujol, y se hizo por última vez en 2006.
ASISTENTES
Además de los consellers del Govern, han asistido el presidente del Parlament, Josep Rull; el ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu; el delegado del Gobierno en Catalunya, Carlos Prieto, y la teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona, Maria Eugènia Gay.
El Govern ha invitado a la recepción a representantes de todos los grupos del Parlament, y han asistido la portavoz de PSC-Units, Elena Díaz; la líder de Junts en la Cámara, Mònica Sales; la portavoz de ERC, Ester Capella; el portavoz del PP, Juan Fernández; la presidenta de los Comuns, Jéssica Albiach, y otros diputados de estas formaciones.
Han estado presentes los expresidentes de la Generalitat José Montilla y Artur Mas; la expresidenta del Congreso de los Diputados Meritxell Batet, y el exconseller de Economía Jaume Giró; también el director general de los Mossos d'Esquadra, Josep Lluís Trapero, y el comisario jefe, Miquel Esquius.
La recepción ha contado con miembros del cuerpo consular, y del mundo empresarial y sindical, como el secretario general de UGT de Catalunya, Camil Ros; la miembro del Comité Ejecutivo de Pimec, Maria Teixidor; y también educativo, como los rectores de la Universitat de Barcelona (UB) y de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), Joan Guàrdia y Javier Lafuente.
Algunos escritores y representantes del mundo cultural han participado también, en un día que suele ser ajetreado para el gremio, así como representantes de los medios de comunicación.
Finalmente, Illa ha querido invitar especialmente a dos personas migrantes que están en proceso de regulación, un tema que ha protagonizado parte de su discurso institucional: "Queremos que puedan contribuir a la prosperidad del país con plenitud. Es decir, con derechos y con deberes".
REPRESENTANTES POLÍTICOS
Reunir a representantes políticos en la Generalitat ha servido para que hubiera alguna conversación breve y distendida, incluso irónica, sobre algunos de los temas de actualidad política en Catalunya, como los Presupuestos y el Consorci d'Inversions, aunque la Diada de Sant Jordi "no es día de titulares", ha señalado un miembro del Govern.
El chocolate caliente --sin lactosa para todos a petición de alguno de los presentes-- ha endulzado las conversaciones, y el distendido ambiente ha permitido elogios de miembros de la oposición al Govern: "Está rico el chocolate", le ha admitido un destacado líder de la oposición al presidente Illa, a lo que una consellera ha contestado irónica que lo ha estado preparando el propio presidente desde las 6 de la mañana.
ROSAS Y LIBROS
Tras la chocolatada, Illa ha recibido en la Generalitat a la Colla dels Gegants de Sant Jordi, ha mantenido un encuentro con las Pubilles y los Hereus de Catalunya 2025, con el gremio de pasteleros y panaderos, y visitará las paradas de rosas.
A primera hora de la tarde, paseará, acompañado por la consellera de Cultura, Sònia Hernández, por las paradas de libros y rosas del centro de Barcelona.