BARCELONA, 26 Feb. (EUROPA PRESS) -
El Hospital Joan XXIII de Tarragona activó el código infarto una hora y media después de que el paciente fallecido el 25 de diciembre de 2014 ingresara en Urgencias, teniendo en cuenta que "no había evidencias diagnósticas" de que pudiera sufrir una parada cardiorespiratoria.
Lo ha revelado este jueves el conseller de Salud de la Generalitat, Boi Ruiz, en su intervención en la Comisión de Salud del Parlament, que se ha centrado en esclarecer la muerte de un vecino de Tarragona que falleció mientras estaba siendo trasladado al Hospital de Bellvitge de Barcelona porque la unidad cardíaca del Joan XXIII estaba cerrada --hasta el 16 de febrero abría de 08.00 a 20.00 horas--.
Ruiz ha concretado que el paciente ingresó en Urgencias a las 19.06 horas con una sintomatología clínica de larga evolución, de entre 24 y 36 horas, y se le hicieron las pruebas básicas para un diagnóstico cardíaco: "El electrocardiograma, la radiografía de tórax y el análisis de sangre no fueron concluyentes".
"Se le siguieron haciendo pruebas", ha proseguido el conseller, que ha destacado que los resultados permitieron concluir que el paciente sufría un infarto con necrosis insaturada.
Según Ruiz, "las posibilidades de remontar al paciente eran ya remotas", pero aún así los sanitarios decidieron activar el código infarto y avisaron al Sistema de Emergencias Médicas (SEM) para que lo trasladaran a Bellvitge a las 20.30 horas.
Cuando se estaba subiendo al paciente a la ambulancia del SEM sufrió un paro cardíaco, del que se logró remontar tras 23 minutos en parada en asistolia, y a los pocos minutos de emprender de nuevo su traslado a Bellvitge falleció: "Su muerte está certificada a las 22.50 horas".
Ruiz ha ofrecido estos datos a la luz de un informe pericial que ha permitido concluir que no hay una relación causa efecto entre la muerte del paciente y la no intervención con hemodinámica: "De haber llegado a Bellvitge, la angioplastia no hubiera garantizado su supervivencia".
El paciente "estaba en un estado muy delicado, pero los profesionales decidieron activar el código infarto porque la esperanza es lo último que se pierde", por lo que apostaron por trasladarlo a Barcelona.
El conseller ha definido como "exquisita y correcta" la actuación del personal médico del Joan XXIII, que en todo momento hizo todo lo que estaba a su alcance para salvar la vida del paciente.
AMPLIACIÓN HORARIA
Ha subrayado que la ampliación hasta las 24 horas del funcionamiento de la Unidad de Hemodinámica "ya estaba prevista antes" del fallecimiento del paciente, pues Salud ya había planeado hacerlo a lo largo de este año tras constatar que era posible y necesario.
Ha recordado que, además del Joan XXIII, también se ha ampliado a 24 horas el funcionamiento de las unidades de hemodinámica del Hospital Trueta de Girona y del Hospital Arnau de Vilanova de Lleida, y ha anunciado que también se ampliará "un poco" el horario de la de Mutua de Terrassa.
Este último es el único de los 11 centros de referencia del Código Infarto en Catalunya que no abre las 24 horas del día, teniendo en cuenta que atiende de 08.00 a 20.00 horas de lunes a viernes: "Hemos decidido que abrirá en el mismo horario los sábados y domingos también a partir del 1 de mayo".
3.200 CASOS
En Catalunya se activaron el año pasado 3.200 códigos infarto, de los que un 76% fueron finalmente infartos con obturación completa de la arteria: de estos, el 93% fueron tratados en menos de 103 minutos desde que recibieron el primer diagnóstico, y el resto en menos de 120, límite que marcan los estándares sanitarios.
El conseller ha destacado la importancia de una rápida actuación para evitar graves secuelas y muertes por infarto, y ha pedido a los ciudadanos que se pongan en contacto con los servicios sanitarios al menor síntoma.