El nuevo director de la Oficina Antifrau de Catalunya (OAC), Josep Tomàs Salàs, en su despacho de Barcelona. - DAVID ZORRAKINO - EUROPA PRESS
BARCELONA, 19 Feb. (EUROPA PRESS) -
El nuevo director de la Oficina Antifrau de Catalunya (OAC), Josep Tomàs Salàs, ha trasladado al presidente del Parlament de Catalunya, Josep Rull, la disposición de la organización que dirige desde hace un mes para formar en materia de políticas de integridad y anticorrupción a los diputados catalanes.
Lo ha manifestado en una entrevista con Europa Press, en la que ha explicado que, después de que en la III Cumbre contra las causas estructurales de la corrupción incluyera entre sus acuerdos formar a los diputados en este ámbito, propuso a Rull en una reunión que la OAC asumiera esta tarea "en los tiempos y en la manera que el Parlament determinara".
Otra de las propuestas del recién nombrado director de la OAC es introducir en los itinerarios curriculares de la universidad una asignatura específica sobre políticas de anticorrupción, dado que la mayoría de servidores públicos, ya sean funcionarios o cargos electos, pasan por ella, por lo que tiene previsto entablar conversaciones con el ámbito universitario para estudiar su acogida: "Creo que como sociedad nos vendría muy bien".
De hecho, su hoja de ruta al frente de la organización pasa por la prevención y, en este sentido, ha explicado que, si bien la investigación de la corrupción es compartida entre varios operadores --policías, jueces y Fiscalía-- y él, como juez, podía condenar, la prevención es una tarea que recae únicamente sobre la OAC: "Es la primera receta".
En este sentido, el director sostiene que, como muestran los barómetros, la ciudadanía "es muy sensible, está muy concienciada y denosta la corrupción", y aunque esa debería ser la premisa para que no se produzca o para que haya una colaboración o persecución efectiva, esa segunda parte cuesta más como sociedad.
PEDAGOGÍA
El director subraya que la mayoría de los interlocutores de la OAC son ayuntamientos, muchos de ellos "micromunicipios", que sin que necesariamente haya una mala intención, por falta de medios, de personal o de formación, a veces no se ajustan a la norma, a los que se intenta corregir y que adecuen sus prácticas.
"Otras cosas son ayuntamientos mayores, con otras dinámicas, con otras lógicas, ahí sí que intentamos ser un poco más estrictos, pero siempre con la idea de, antes de castigar y de sancionar, reconducir las cosas", afirma.
Sobre las sanciones, asegura que la OAC, como única autoridad sancionadora en Catalunya, "está incoando varios procedimientos sancionadores" tras detectar indicios de infracción, de los que uno ya ha devenido en firme.
PROTECCIÓN DE ALERTADORES
Sobre la futura ley catalana de protección de alertadores de corrupción, el director de la OAC asegura que el organismo respetará las opciones legislativas que las fuerzas parlamentarias plasmen en el texto por una cuestión de neutralidad institucional, pero pide "un buen producto legislativo que no necesite de interpretaciones alambicadas ni contradictorias".
Si se estableciera algún tipo de prestación económica para los alertadores de corrupción, debería ir acompañada de dotación presupuestaria, ha subrayado el director de la OAC, que también ha apelado a la lealtad institucional.
En la actualidad, considera que, a nivel jurídico, los alertadores "no siempre" están lo suficientemente protegidos y que, aunque desde la Oficina se les dan todos los medios de los que disponen, reconoce que no siempre son suficientes.
CALIDAD DEMOCRÁTICA
Preguntado sobre el escenario político actual, el director de la OAC ha afirmado que hay problemas de calidad democrática: "Eso es evidente, y uno es la prevalencia de la corrupción, que no conseguimos superarla, es algo que se nos atraviesa en el camino con demasiada más frecuencia de lo que nos gustaría".
Sobre la confianza que la sociedad catalana deposita en la OAC, el nuevo director ha dicho que el crecimiento exponencial de las denuncias que reciben son un buen indicador, pero que le gustaría "cerrar la carpeta" del segundo director de la institución, Daniel de Alfonso, que causó un perjuicio a la imagen de la institución.
De hecho, asegura que cuando tomó posesión su antecesor, Miguel Ángel Gimeno, la OAC estaba en la uvi y que hasta llegar a la actualidad, ha habido un trabajo "muy intenso, de muchos años", que ha tenido su recompensa en el número de denuncias registradas, que es un indicador de una valoración positiva que no existía hasta 2016.
'PUERTAS GIRATORIAS'
Preguntado sobre las 'puertas giratorias', el director ha precisado que es un asunto que depende de decisiones legislativas, pero que es un problema fronterizo o que incluso directamente se podría llegar a considerar un subconjunto dentro de la corrupción: "Son las formas más sutiles".
Si bien ha dicho que las leyes suponen un avance, quizás habría que evaluarlas y ver si efectivamente la regulación que se ha hecho controla el problema o es necesario volverlo a replantear: "En muchos casos, especialmente en corrupción, la clave estaría en evaluar las políticas que se están llevando a cabo, si son o si no son efectivas".
En este sentido, ha dicho que Rull planteó una iniciativa para evaluar 'ex post' las leyes que salen del Parlament, y que Antifrau, en las materias de su ámbito, estaría dispuesto a colaborar "con plena disposición" si finalmente el proyecto cristaliza.