BARCELONA, 17 Mar. (EUROPA PRESS) -
Las precipitaciones en Catalunya entre el 12 y el 16 de marzo, con especial intensidad el sábado y el martes, son las mismas que se acumulan habitualmente en los tres primeros meses del año, lo que ha permitido alejar la posibilidad de sequía para este verano, ha explicado este jueves en rueda de prensa la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).
En total, las cantidades acumuladas en cualquier punto de Catalunya se han situado entre los 50 y los 250 milímetros por metro cuadrado, cuando la media histórica que se acumula entre enero, febrero y marzo está entre los 130 y los 150 milímetros, ha explicado el delegado de la Aemet en Catalunya, Antonio Conesa.
De hecho, el sumatorio de las precipitaciones de este miércoles podría hacer que algunas zonas de Girona llegaran a acumular cantidades por encima de los 300 milímetros, ha indicado Conesa.
La lluvia caída durante los últimos seis meses en Catalunya permitía a los meteorólogos hablar de "sequía climatológica", como evidencia que entre diciembre y febrero llovió solo la mitad de lo habitual y, además, ya se venía de un año hidrológico con precipitaciones inferiores a la media.
"Estos cuatro días han hecho recuperar el déficit de seis meses", ha reconocido Conesa, al señalar también que los embalses, si bien no se encontraban en una situación dramática porque existían reservas suficientes, han logrado captar grandes aportaciones de agua que alejan el fantasma de la sequía.
ALERTA AMARILLA
Las lluvias inusuales para estos días de marzo supusieron que la Aemet lanzara un aviso de alerta amarilla ante la posibilidad de que se acumularan entre 40 y 60 litros de agua por metro cuadrado en solo 12 horas, algo que se ha cumplido ampliamente, sobre todo en zonas del noreste de Catalunya.
La borrasca que entró procedente del Mediterráneo llegó a la comunidad tras realizar un "largo recorrido marítimo" desde las costas del norte de África, lo que le hizo acumular una humedad que descargó con intensidad empujada por el viento de Levante.
Conesa ha señalado que el episodio de lluvias podría calificarse de "fenómeno extremo" y, aunque la extensión de este tipo de episodios podría ser un efecto del cambio climático, ha considerado que es prematuro achacarlo a eso.
En cualquier caso, las lluvias de marzo han permitido superar los efectos de un febrero que, debido al anticiclón que se instaló sobre la Península, ha situado las temperaturas hasta 1,5 grados por encima de la media histórica para este mes.
Para la próxima primavera, Conesa ha explicado que la Aemet prevé que tanto temperaturas como precipitaciones tengan valores normales para esta época del año.