Manuel Delgado: "El urbanismo es una colosal máquina de guerra contra la calle"

El catedrático Manuel Delgado
El catedrático Manuel Delgado - CRISTINA CANDEL - CAPITÁN SWING
Europa Press Catalunya
Publicado: domingo, 20 septiembre 2026 10:25

El catedrático emérito de la UB publica un libro donde defiende la vida en los barrios BARCELONA 20 Sep. (EUROPA PRESS) -

El catedrático emérito de la Universitat de Barcelona (UB), Manuel Delgado, asegura que "el urbanismo es una colosal máquina de guerra contra la calle", defiende la vida en los barrios y critica que se deje en manos del mercado el problema de acceso a la vivienda.

Delgado publica 'Todas las ciudades están poseídas' (Capitán Swing)', donde analiza el urbanismo desde un punto de vista religioso, pues históricamente, asegura que se ha pretendido "exorcizar" la maldad asociada a las ciudades mediante operaciones que han arrasado barrios.

"El libro está cargado de un cierto pesimismo. Malos tiempos para la lírica y para las ciudades. En ese sentido no hay motivos para el optimismo. Pero al mismo tiempo, y la conclusión del libro es esa, hay una confianza entusiasta en las virtudes creativas de la calle", explica en una entrevista con Europa Press.

Y añade: "Mientras haya gente en la calle, aunque sea para tomar, aunque sea para ocupar una terraza de un bar... yo de una forma u otra ya me siento tranquilo, a mi lo que me preocuparía es que de pronto las calles quedaran desiertas, a lo que dirían pacificadas. Mientras exista la calle hay esperanza"

Delgado sostiene que "el urbanismo es una colosal máquina de guerra contra la calle" y se remonta a Le Corbusier como promotor de lo que califica como el sueño ideal del urbanismo: ciudades sin calles.

"En el fondo su idea de la habitabilidad pasa justamente por convertir los volúmenes arquitectónicos en lugares autosuficientes que si han de llevar a cabo algún tipo de vida social se hace en el interior", afirma.

LEFEBVRE Y JACOBS

En su libro, Delgado cita como referentes a Henri Lefebvre y Jane Jacobs (ambos con libros publicados también en Capitán Swing) autores que en los años sesenta del siglo XX combatieron el mercantilismo del espacio urbano y un tipo de urbanismo que destruyó barrios en París y Nueva York.

Jacobs defendía que un vecindario cohesionado, que vive de cara a la calle y controla lo que sucede, garantiza la seguridad en las calles: "Los motivos de la inseguridad son esencialmente sociales. Hay cierto tipo de problemáticas que no arreglan el urbanismo", afirma Delgado.

Al respecto, afirma que "el urbanismo vive con un sueño, con una especie de alucinación, que es pensar que un buen plan, que una buena proyección, soluciona problemas sociales, y no es verdad".

PROCESOS PARTICIPATIVOS

Sobre los procesos participativos en los que el ciudadano puede opinar sobre proyectos en marcha, Manuel Delgado los equipara a "palabras mágicas de resonancias poco menos que místicas", una valoración que se enmarca en su enfoque religioso del urbanismo que ofrece en su libro.

"Participación es participación de los dominados en su propia dominación. Cuidado con la participación porque la práctica consiste en convertirte en cómplice de algo que quieres denunciar", afirma, tras cuestionar ejemplos de urbanismo táctico como las 'supermanzanas' en Barcelona, donde ve gentrificación y apariencia de parvulario.

EQUIPAMIENTOS CULTURALES

También se muestra crítico con equipamientos culturales, a su juicio construidos de espaldas a los vecinos, cuya pretendida finalidad era regenerar barrios: es el caso de el Teatre Nacional de Catalunya y L'Auditori, ambos en el barrio del Fort Pienc, donde Delgado vive: "Esos dos edificios son un ejemplo de una arquitectura de calidad que existe justamente contra su entorno".

"En la inauguración se presentaron como espacios que se abrían en un barrio que no estaba a su altura. De tal forma que en la práctica los dos volúmenes están literalmente blindados contra la calle, que por una forma u otra no es que les inquieta, sino que les parece indigna", afirma.

VIVIENDA

Sobre el problema de acceso a la vivienda, critica que los gobiernos municipales lo dejen en manos del mercado, pues mientras muestran "una preocupación obsesiva por fiscalizar la libertad en la calle, dejan en libertad lo que debería quedar vigilado, es el mundo al revés".

Preguntado por si existe una ciudad ideal, asegura que él prefiere ciudades imperfectas que conserven sus barrios, algo que existe en Barcelona: "Si yo voy a Sants o a la Trinitat, me encuentro gente con vida en la calle. La ciudad que yo quiero ya existe, a pesar de todo. Lo que yo quiero es una ciudad viva, donde salir a la calle puede implicar siempre una aventura. Contigo o con otros".

Respecto al auge de la extrema derecha, Manuel Delgado se muestra "nostálgico de un futuro que está siempre al caer" en referencia a la reacción ciudadana que estos movimientos pueden provocar a la contra, que enmarca en la tradición revolucionaria de Barcelona del siglo XIX, el 15M y el procés.

"Siempre nos quedarán las calles", concluye en su libro quien reivindica su pasado y presente activista.

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