Marc Argemí publica un ensayo sobre la desinformación en las redes

Publicado 06/06/2019 11:00:54CET
EDITORIAL CONECTA - Archivo

BARCELONA, 6 Jun. (EUROPA PRESS) -

El periodista y consultor Marc Argemí acaba de publicar 'Los siete hábitos de la gente desinformada' (editorial Conecta), un ensayo sobre la desinformación en Internet y las redes sociales como consecuencia de "la ausencia de datos o de su jerarquización, o la inseguridad con respecto a los mismos".

"Nunca hasta ahora habíamos tenido acceso a tanta información. Pero que estas tecnologías permitan que estemos mejor informados no implica que seamos capaces de tomar mejores decisiones", subraya Argemí en el libro, y advierte sobre los peligros de la saturación informativa.

Así, "estar bien informado significa contar con datos correctos y suficientes para tomar una decisión de entre todas las decisiones correctas posibles", identificando los propios prejuicios y previniéndose contra los de otros.

El autor hace suya la máxima de que la predisposición del lector a creer en una cierta noticia le impide tener una visión crítica sobre la misma, lo que, a su juicio, tiene consecuencias nefastas sobre esa toma de decisiones: "Somos capaces de desinformarnos a demanda para poder decidir a placer".

Por esta razón, hoy "se puede lanzar una propaganda sin posibilidad de que un Estado o una entidad pueda controlar completamente el acceso a la información de toda la población", como demuestra la difusión masiva que alcanzan las 'fake news' en las redes sociales.

Es el propio usuario quien se somete a ese proceso --históricamente controlado por los Estados a través de la llamada propaganda negra--, porque la audiencia, "pudiendo acceder sin problemas a información fiable, no la consume".

Si los bulos funcionan bien en las redes --explica-- es porque "conectan con la predisposición del público a compartir lo sensacional, lo rompedor, lo nuevo y lo exclusivo".

Como resultado, la desinformación ya no es solo obra "de los maléficos propagandistas", sino de recomendadores o 'influencers' que dirigen la atención del público sobre asuntos de cuestionable relevancia.

En ese colectivo ubica a los llamados 'cuñados': "El cuñadismo es esa tendencia a opinar sobre cualquier asunto queriendo aparentar ser más listo que los demás o tener más información que el vecino".

Frente a ese "cuñadismo" --que recurre a fuentes parciales, interesadas y poco fiables, dice el autor--, el periodista recomienda recurrir a voces oficiales.

ALGORITMOS

El consumo compulsivo de contenidos en redes "por el miedo a quedarse fuera" encuentra su correlación en los algoritmos que, a partir de las preferencias del lector, le presentan la información que mejor casa con sus intereses en el bazar que es Internet, en palabras del autor.

Argemí advierte de que las recomendaciones de los medios de comunicación y las redes raramente velan "por la dieta informativa" del lector, puesto que su finalidad es retenerle en el portal lo máximo posible.

En ese sentido, recuerda que en 2017 el algoritmo de Facebook propició una ola de odio en Myanmar al amplificar el alcance de noticias falsas sobre la etnia rohinyá, a raíz de las cuales "la opinión pública acabó apoyando e incluso participando en una injusta expulsión de miles de personas de sus hogares".

El periodista apunta a una "culpa compartida" entre el usuario y el algoritmo; para hacerle frente, propone al lector, en cada uno de los siete capítulos del libro, un test para evaluar cuán vulnerable es a la desinformación.

"La desinformación aparece cuando confundimos agua dulce con agua salada", afirma, y apuesta por combatirla con modestia intelectual, sentido crítico y reflexión sobre el origen --incluyendo el emisor-- de la información que se recibe.

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