BARCELONA, 20 Nov. (EUROPA PRESS) -
Más de 1.000 presos de las cárceles catalanas han conseguido trabajo en los últimos cuatro años gracias a un programa de reinserción impulsado por la Conselleria de Justicia y la Obra Social La Caixa, que incluye su formación, orientación laboral y seguimiento.
Según los datos presentados este viernes en un contacto con los medios, desde que se puso en marcha en 2011, el programa Reincorpora ha facilitado itinerarios personalizados a 2.743 internos de los que 2.285 lo han finalizado con éxito y un 45% han sido contratados.
En declaraciones a los medios, el coordinador del proyecto, Josep Pons, ha valorado como un éxito el programa que contribuye a "normalizar la situación laboral" de los presos y a evitar que se estigmatice a estas personas una vez que abandonan el centro penitenciario.
Los destinatarios del programa son presos que se encuentren en una fase de su condena --en la que tengan posibilidad de salir a la calle-- y los responsables de penitenciarios evitan que internos que cumplen penas por delitos de sangre o abusos sexuales participen; los centros que ofrecen trabajo son siempre entidades sociales.
A grandes rasgos, el programa --para el que la Obra Social La Caixa ha destinado diez millones de euros-- consiste en itinerarios según las necesidades del participantes con diferentes fases de formación y prácticas, servicios solidarios y búsqueda activa de empleo.
Precisamente, el conseller de Justicia, Germà Gordó, y el director general de la Fundación Bancaria La Caixa, Jaume Giró, han renovado este viernes su colaboración para el desarrollo de este programa.
En declaraciones a Europa Press uno de los presos que se ha acogido al programa, Antonio López, de 58 años, ha explicado que gracias al proyecto ha encontrado trabajo en la cocina del Hospital Dos de Mayo de Barcelona.
Una vez que cumplió tres años y medio de condena, López hizo un curso de cocina para colectivos a través del programa que le permitió comenzar a trabajar haciendo sustituciones fregando los platos hasta que por fin le ofrecieron un contrato indefinido en la cocina del centro hospitalario para trabajar los fines de semana y días festivos.