Actualizado 18/02/2015 14:06 CET

De Kerangal pone a prueba la generosidad de los trasplantes

Maylis de Kerangal
Foto: EUROPA PRESS

BARCELONA, 18 Feb. (EUROPA PRESS) -

La autora francesa Maylis de Kerangal pone a prueba la generosidad de los trasplantes en su última novela 'Reparar a los vivos' (Anagrama/Angle Editorial) donde trata de este gesto "increíble y completamente loco".

   Simon Limbres regresa con sus amigos de una adrenalínica sesión de surf, y la camioneta en la que viaja choca contra un árbol, lo que provoca la muerte del joven, aunque su corazón sigue latiendo: el especialista de trasplantes Thomas Remige deberá convencer a los padres, en estado de shock, de que este corazón podría seguir viviendo en otro cuerpo, el de una traductora parisina de 50 años.

   En rueda de prensa en Barcelona, la autora ha explicado que el trasplante de órganos de familiares fallecidos "es un gesto que no tiene equivalente" porque no hay agradecimiento, no da poder, simplemente es un gesto gratuito por excelencia.

EN 24 HORAS

   La construcción de esta novela es cronológica --transcurre en solamente 24 horas-- y tiene un importante personaje colectivo "que es como una cadena de solidaridad y fraternidad", y lo más importante de la novela era darle una forma concreta a la experiencia de la muerte.

   Para la escritora, "este libro es la experiencia de la muerte metabolizada en el lenguaje" y está atravesado por una especie de canto en todas sus páginas, entre ellos 'El Cant dels Ocells', de Pau Casals, aunque lo más importante era que resultara ser una novela pese a la abundante documentación científica que ha requerido.

   "El libro no es la reproducción de lo real, no es hacer la mimesis de la realidad, por ello lo que he hecho sobre todo es hablar de la literatura como experiencia de la realidad, o sea de la vida", ha expresado la autora, convencida de que la posibilidad de salvar a esa traductora parisina aporta mucha poesía e interrogantes en torno a la cuestión.

   A diferencia de su anterior novela, 'Nacimiento de un puente', ésta entra en la cabeza de los personajes, como la madre de Simon, no con el ánimo de influir en su discurso, sino de "catalizar el espacio y el tiempo", ha dicho.

   La idea de esta novela nace del encuentro de la autora con un enfermero coordinador de trasplantes de tejidos y órganos, esencial para el libro: "Quise entrar en este mundo desconocido, fascinante y muy diferente al resto de servicios médicos".

   "Si reflexionamos no sabemos a qué se parece el interior del corazón: es impresionante cuando se ve un corazón abierto; pero para mí se trata de intentar ver la carga emocional de su representación en el plano imaginario y cultural", ha dicho.

   La novela arranca con la escena del surf porque es un momento de mirada a la juventud, de descubrir un personaje con plenitud, y que al final acaba representando un personaje heroico sobre las olas, éstas "dicen muchas cosas sobre el ciclo del tiempo y la erosión: Simon llevará estas olas hasta el final del libro como un rumor".

   Si España es un país extremadamente puntero en donación y también tecnológicamente muy preparado, el caso de Francia es diferente, pues allí se concibe como una "desprivatización del cuerpo", de la parte más privada de éste: el corazón de un amante, hijo o mujer, ha ejemplificado.

   Asimismo, ha cambiado la relación con su propio cuerpo, ha dicho, porque ha sido como un viaje a su interior, que le ha llevado a plantearse la donación de sus propios órganos, ha confesado.