El conseller de Empresa Miquel Sàmper, en una imagen de archivo - David Zorrakino - Europa Press
BARCELONA, 19 (EUROPA PRESS)
El nuevo Pacte Nacional per a la Indústria (PNI) 2026-2030 contará con una inversión mínima de 5.000 millones de euros a través de 190 medidas (actualmente valorizadas en 4.500 millones) con las que el Govern pretende transformar el ecosistema industrial catalán.
En una comparecencia en el Parlament este jueves, el conseller de Empresa y Trabajo de la Generalitat, Miquel Sàmper, ha dado detalles sobre el nuevo instrumento, que se concentra especialmente en mejorar las infraestructuras (1.500 millones) y sin cerrar la puerta a sobrepasar la cifra final con la captación de fondos adicionales.
Este PNI plantea una estrategia industrial a largo plazo con objetivos alineados con el informe Draghi: incrementar la productividad, transicionar hacia una economía más descarbonizada, y una mayor soberanía industrial para reducir la dependencia exterior.
"Los territorios más industrializados son aquellos que cuentan con una mayor cohesión social y este es un intangible de mucho valor, de un valor incalculable y más hoy en día. Es lo que queremos para Catalunya", ha argumentado el conseller Sàmper.
Coincidiendo con el día en que se ha sabido que Catalunya volvió a superar la barrera de los 100.000 millones de euros en exportaciones en 2025, el conseller ha indicado que el Govern también aspira a que Catalunya cuente con 19.000 empresas exportadoras regulares y 3.500 filiales en el extranjero en 2030.
AMPLIO CONSENSO
El nuevo documento cuenta con el consenso de las principales patronales, sindicatos, colegios profesionales, grupos parlamentarios, asociaciones municipalistas, universidades, cámaras de comercio, cooperativas y centros tecnológicos catalanes.
Se trata del tercer PNI, tras los de los periodos 2017-2020 y 2022-2025, este último inicialmente valorado en 2.800 millones de euros, aunque terminó sumando un monto total de 3.200 millones (+14%) con el impulso de la financiación europea.
VAB INDUSTRIAL
Sàmper ha subrayado su determinación por reforzar el peso del sector industrial en la economía catalana, que actualmente se sitúa en el entorno del 20% del Valor Añadido Bruto (VAB).
Aunque el nuevo PNI 2026-2030 evita fijar un porcentaje deseado, el conseller ha expresado su ambición personal: "¿Quieren saber qué pienso yo? Me gustaría llegar al 30%. Me gustaría que la industria tuviera el mayor peso posible dentro de nuestra economía".
5 ÁMBITOS ESTRATÉGICOS
El PNI 2026-2030, que estará coordinado por el Consell Català de l'Empresa y se someterá a revisiones de cumplimiento periódicas, se articula en torno a 5 ámbitos estratégicos que buscan dar una respuesta integral a las transformaciones del modelo productivo.
Son la sostenibilidad y la descarbonización; la apuesta por la digitalización y el desarrollo tecnológico (priorizando la adopción de la inteligencia artificial); la formación y el talento; las infraestructuras y el suelo industrial, y la financiación y el crecimiento empresarial, centrado en la internacionalización de las pymes y el aumento de su tamaño para ganar competitividad.
FOCO EN INFRAESTRUCTURAS
La mayor inversión se concentra en las infraestructuras, que recibirán 1.500 millones de euros (un tercio de los 4.500 millones de euros valorizados hasta el momento) para asegurar la movilidad de mercancías, la descarbonización del transporte y una mejor red ferroviaria, con la mirada puesta en el Corredor Mediterráneo.
Le siguen las partidas destinadas a la transición energética y sostenibilidad, centradas en reducir los costes operativos en un contexto de precios energéticos volátiles y en cumplir con las exigencias de descarbonización de la Unión Europea.
SECTORES PRIORITARIOS
El PNI 2026-2030 pone el foco en sectores donde Catalunya ya ostenta una posición de liderazgo o tiene un alto potencial de crecimiento, entre ellos el impulso a la movilidad eléctrica, la biotecnología y salud, y la industria alimentaria avanzada.
Asimismo, el plan pretende potenciar los sectores de los semiconductores y de chips, así como el de las tecnologías del agua, este último vital ante la emergencia climática y la necesidad de optimizar los procesos industriales en escenarios de sequía.
(HABRÁ AMPLIACIÓN)