El Provincial de Maristas dice que desconocían abusos antes de 2011 cuando apartaron a Benítez

Les quatre víctimes del cas Maristes declaren a porta tancada una hora i mitja
EUROPA PRESS
Publicado 25/03/2019 14:55:34CET

Defiende que no lo despidieron porque él decidió irse y que no se comunicó a los padres por discreción

BARCELONA, 25 Mar. (EUROPA PRESS) -

El Provincial de Maristes, Pere Ferrer, que fue vicario provincial en dos periodos entre 2010 y 2016, ha testificado este lunes en el juicio en la Audiencia de Barcelona contra un exprofesor Joaquín Benítez acusado de abusar de alumnos y ha explicado que desconocían abusos anteriores a 2011, cuando llevaron un primer caso a la Fiscalía de Menores.

Durante el interrogatorio, se le ha preguntado si tenían constancia en Maristas de un caso en 2005 por un correo recibido por el director del centro de Les Corts, donde trabajaba el acusado Joaquín Benítez, y el Provincial ha dicho: "Hemos preguntado a todos los directores desde los años 80 y en ningún caso nos dijeron que hubiera ocurrido esto".

Ha explicado que al conocer el caso de un abuso en 2011, se llevó ante la Fiscalía de Menores y que no se comunicó a las familias de la escuela porque el menor afectado y sus familiares pidieron discreción.

Así, solamente se comunicó al claustro de profesores que causaba baja y que habían presentado denuncia por abusos, y que la familia "había pedido respetar el anonimato de su hijo".

TUVO UNA "DEBILIDAD"

La denuncia en 2011 le llegó por la jefa de estudios del centro, que le explicó que Benítez había tenido una "debilidad" y se inició un protocolo por el que fue apartado y se le dijo que al día siguiente no fuera al centro, aunque no le despidieron.

Preguntado por el motivo por el que no le despidieron de forma inminente, el Provincial ha dicho que "él firmó su renuncia voluntaria", de modo que lo apartaron en funciones y en el intervalo él decidió abandonar el centro.

Sobre si el centro estaba al corriente de que ejercía de masajista --usaba esa excusa presuntamente para llevar a los menores a su despacho y abusar de ellos--, Ferrer ha dicho que no lo sabía pero si les habían llegado quejas de que era muy exigente y "puntilloso" en el temario sobre anatomía en sus clases de educación física, por lo que se habían recibido quejas.

Ha explicado que en el colegio no constaba que Benítez fuera el masajista y que cuando un alumno se lesionaba se le llevaba al centro de atención primaria porque no había médico.

CAMILLA EN EL DESPACHO

Sobre por qué Benítez tenía una camilla en su despacho, él ha expresado que lo supo después de la denuncia y que entonces "se suprimió" dicha camilla, aunque ha admitido que la dirección del centro debía estar al corriente.

Según su relato, cuando se conoció el caso de 2011 se aplicó el protocolo "preceptivo" para colegios concertados, que no obligaba a comunicarlo a la Dirección General de Atención a la Infancia y la Adolescencia (Dgaia), al no ser un "alumno desamparado".

Al preguntársele por qué denunció en la Fiscalía de Menores, que investiga delitos cometidos por menores, el Provincial ha detallado que era porque querían "salvaguardar al menor" víctima de los abusos.

"Valoramos que era una situación grave y lo denunciamos a la Fiscalía de Menores, no tenemos potestad ni policial ni judicial y lo presentamos ante quien nos parecía que podía dar seguimiento", ha dicho.

Sobre si el director del centro se negó a ofrecer más datos a los Mossos d'Esquadra sobre Benítez, ha afirmado: "Me comentó que facilitaron la información", y sobre si se le facilitó un puesto de trabajo en el Obispado de Girona ha sido que eso no dependía de ellos.

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