BARCELONA, 2 Dic. (EUROPA PRESS) -
El proyecto de investigación, reflexión, producción y exhibición escénica Teatro de la Ciudad desembarca en el Teatre Lliure de Barcelona entre este jueves y domingo con las tres piezas 'Edipo Rey', 'Medea' y 'Antígona', desarrolladas por Alfredo Sanzol, Andrés Lima y Miguel del Arco.
Este proyecto --desarrollado al amparo del Teatro de La Abadía de Madrid-- ha surgido bajo la filosofía de la creación colectiva que vincula la formación y creación, y busca romper barreras entre los diferentes compartimentos creativos, según han explicado sus creadores en rueda de prensa este miércoles.
Este proyecto plantea un "gran trabajo de fraternidad", que ha sido duro para sus creadores, pero que han conseguido amortizar en Madrid y también en Barcelona, donde las localidades están prácticamente agotadas, aunque sus organizadores piden ayuda institucional para consolidar el proyecto.
"Queremos recuperar el hecho social de ir al teatro", han explicado incluyendo en esta acción la asistencia a la sala pero también las charlas posteriores e incluso que ir al teatro se convierta en una fiesta.
Este formato ha permitido a sus creadores investigar y también constatar la importancia de la cultura cooperativa: "Más real de lo que nos hacen creer", han afirmado.
LA TRAGEDIA: GÉNESIS DEL TEATRO
Han querido arrancar el proyecto viajando a la génesis del teatro con estas tres piezas: la tragedia, un género que si bien tiene algo muy oscuro, no derrumba a los espectadores, sino al contrario: "Sales bastante excitado de una tragedia, con ganas de hablar".
"El público no sale deprimido, sale mejor después de ver algo duro, como con una necesidad de dar forma a nuestros fantasmas y nuestros miedos", ha dicho.
Las tres piezas podrán verse juntas el domingo --y combinadas en diferentes formatos el resto de días--, tienen en común que son una mirada al tratamiento del poder, y sobre todo a la necesidad del individuo de buscar pautas que le ayuden a convivir en sociedad.
A propósito de 'Edipo Rey', de Sófocles, Sanzol reivindica la idea de hacer daño sin ser consciente y "descubrir cómo uno es responsable de actos que no imaginaba", así como de la soberbia.
Sobre 'Medea', de Séneca y Eurípides, Lima ha destacado el papel de la violencia --especialmente vigente-- así como la capacidad destructiva del amor: "El hacer daño donde más duele a la persona que más quieres del mundo te hace revisar el amor".
Para Del Arco, 'Antígona', de Sófocles, reflexiona sobre las dificultades de gobernar.
Según han dicho, sus tramas ponen de relieve que las acciones personales tienen incidencia no sólo sobre la propia vida, sino también sobre la sociedad y su vida política: "Hablan de conflictos atemporales", típicos del teatro griego.