Escena del montaje 'Treballs forçats' en el Teatre Lliure de Barcelona - ROC PONT/TEATRE LLIURE
BARCELONA, 7 Ene. (EUROPA PRESS) -
La compañía Ça Marche explora los límites y las dificultades de comunicación en el montaje 'Treballs forçats', un espectáculo que pone en el centro la lengua de signos y su relación con el cuerpo, el silencio y la palabra oral y que se verá en el teatro desde este viernes al 18 de enero.
El montaje, protagonizado por Pepita Cedillo --performer sorda firmante--, Javier Díez --intérprete en lengua de signos-- y Nico Jongen, que también dirige la obra, explora los mecanismos que intervienen en la comunicación, las dificultades y la necesidad de llegar a los otros, ha explicado este martes el director en rueda de prensa.
Jongen ha explicado que la obra --que forma parte del proyecto Ànima Lliure-- también quiere "desmontar los falsos prejuicios" que rodean a ciertos colectivos, en este caso la comunidad sorda, romper tabúes y hablar sobre la diferencia en un espectáculo que habla de sordos y oyentes, pero que podría hablar de cualquier disidencia.
El director ha explicado que a través de un lanzamiento simbólico de preguntas que interpela tanto a la comunidad sorda como oyente, situándolos en posiciones perceptivas diferentes y jugando con la incomprensión en escena, y ha añadido que trabajan con la vibración y la amplificación para generar "un puente entre las diferentes plateas".
Jongen se adentró en la lengua de signos catalana, entró en contacto con asociaciones y artistas que habían trabajado con comunidades o artistas sordos y comenzó a hacer talleres con sordos, conociendo en uno de ellos a Pepita Cedillo.
LAS MINORÍAS "TAMBIÉN IMPORTAN"
La artista sorda Berta Frigola colaboró en la creación del montaje, quien ha añadido que en la sociedad mandan la mayoría y las minorías se tienen que adaptar, pero que las minorías "también importan", debe haber un trabajo para que todo el mundo se adapte y conviva y que todas las formas de comunicación son respetables.
Jongen ha dicho que se debería "redefinir un poco la inclusión en las artes", y no considerar a los colectivos como eso sino como personas.
En este sentido, Pepita Cedillo ha asegurado que no debería ser necesario etiquetar, "ambas comunidades tienen personas", e intentar la comprensión entre los dos colectivos como personas.
El montaje, que se representa en lengua de signos catalana y castellano oral, acabará cada función con un coloquio en el que se abrirá el diálogo a la platea para que los espectadores se hagan preguntas entre ellos y la platea oyente pueda empatizar con la platea sorda.