Imagen de SN 2017egm - CSIC
BARCELONA, 20 May. (EUROPA PRESS) -
Un equipo internacional, en el que participa el Instituto de Ciencias del Espacio (ICE-CSIC), ha estudiado datos del telescopio Fermi Gamma-ray Space Telescope de la NASA y ha concluido que este podría haber detectado la fuente de energía de supernovas "superluminosas".
El equipo afirma que probablemente recibió su energía de una estrella de neutrones supermagnetizada nacida durante el colapso estelar que desencadenó la explosión, y los hallazgos se describen en un artículo en 'Astronomy & Astrophysics', informa la Delegación del CSIC en Catalunya este miércoles en un comunicado.
La misión Fermi forma parte de la flota de observatorios de la NASA que monitorizan los cambios en el cosmos para ayudar a la humanidad a comprender mejor cómo funciona el universo.
El primer autor del estudio, Fabio Acero, de la Universidad de París-Saclay (Francia), afirma que durante casi 20 años los astrónomos han buscado en los datos de Fermi señales de rayos gamma procedentes de miles de supernovas y, aunque se han detectado algunos indicios interesantes, "ninguno era definitivo hasta ahora".
En 2024, un estudio dirigido por Li Shang en la Universidad de Anhui en Hefei (China), mostró que el instrumento Large Area Telescope de Fermi podría haber detectado rayos gamma procedentes de una supernova superluminosa que tuvo lugar años atrás: esta gran explosión estelar, denominada SN 2017egm, tuvo lugar en la galaxia NGC 3191.
MODELO
Un modelo desarrollado por los coautores Indrek Vurm, de la Universidad de Tartu en Estonia, y Brian Metzger, de la Universidad de Columbia en Nueva York, analizó cómo la luz y las partículas producidas por un magnetar recién nacido se desplazarían hacia el exterior e interactuarían con los restos en expansión de la supernova.
Los científicos esperan que un magnetar recién formado gire cientos de veces por segundo: esta rotación tan rápida produce una fuerte emisión de electrones y positrones, sus antipartículas, que forma una vasta nube de partículas energéticas.
"Este modelo de magnetar reproduce de la mejor manera la luminosidad de la supernova y el tiempo de llegada de sus rayos gamma durante los primeros meses, pero vemos margen de mejora en momentos posteriores, cuando la luz visible se desvanece de forma bastante irregular", añade Acero.
INFLUENCIA DE OTROS PROCESOS
El equipo sugiere que "probablemente influyeron otros procesos en el desvanecimiento de SN 2017egm", entre ellos los restos que volvieron a caer sobre el magnetar y las interacciones entre la onda expansiva y la materia eyectada por la estrella en los siglos previos a su desaparición.
El equipo también examinó la eficacia de un nuevo observatorio terrestre de rayos gamma, el Cherenkov Telescope Array Observatory (CTAO), para detectar eventos como la supernova SN 2017egm: según indican, con unas 50 horas de observación, se podría detectar una supernova similar a una distancia de hasta 500 millones de años luz.