Archivo - Manifestación entre lanzamiento de objetos a los Mossos en defensa de la libertad de Pablo Hasél y los derechos sociales en Barcelona en marzo de 2021 - Kike Rincón - Europa Press - Archivo
BARCELONA, 23 Feb. (EUROPA PRESS) -
Tres jóvenes, dos de ellos acusados por desórdenes públicos y daños y otro también por un delito agravado de atentado contra agentes de la autoridad, han negado haber ejercido violencia contra los Mossos d'Esquadra durante las protestas por el encarcelamiento del activista y rapero Pablo Hasél en Barcelona en 2021.
Así lo han declarado en un juicio celebrado este lunes en la Audiencia de Barcelona, donde un cuarto acusado por desórdenes, daños y atentado contra agentes de la autoridad se ha acogido a su derecho de no declarar.
Los cuatro fueron detenidos el 18 de febrero de 2021 en la capital catalana durante el tercer día consecutivo de protestas y, si bien las actuaciones policiales fueron paralelas, han sido incluidas en el mismo atestado.
Dos de ellos fueron arrestados entre las calles Girona y Mallorca después de que un agente de paisano asegurara haberlos visto cómo cogían dos piedras cada uno y las lanzaban contra furgonetas de la Brigada Mòbil (BRIMO).
Por otro lado, en las inmediaciones de la calle Bruc con el pasaje de Pla, otro agente de paisano ha asegurado haberlos visto lanzar piedras hacia una zona donde sus compañeros, apoyados por efectivos de la BRIMO, estaban efectuando una detención.
Por estos hechos, la Fiscalía pide para los dos primeros una pena de 5 años de prisión por los delitos de desórdenes públicos y daños agravados, así como una multa de 6.000 euros y una indemnización por daños en los vehículos policiales; por otro lado, para los otros dos solicita una pena de 8 años y 6 meses al estar acusados también de atentado contra agentes de la autoridad agravado.
PIEDRAS CONTRA UNA FURGONETA
El primer mosso de paisano ha explicado haber visto un grupo de unos 50 de manifestantes mover contenedores en citado cruce de calles y entre el grupo detectó a los dos jóvenes, que "no los perdió de vista" y que posteriormente siguió hasta que se pudo practicar la detención con seguridad.
Además, ha asegurado que las piedras que tenían eran suficientemente grandes porque desde lejos se veía que tenían un objeto en la mano y que, posteriormente, al pasar las furgonetas de la BRIMO, escuchó un golpe: "Era imposible fallar", ha subrayado el cabo, ya que ha indicado que estaban a una distancia suficientemente cercana para golpear el vehículo.
UN BOCADILLO Y NO UNA PIEDRA
Uno de los jóvenes ha reconocido estar con su amigo (el otro acusado) cuando sucedieron los hechos, pero ha explicado que ni él ni su compañero lanzaron piedras contra los agentes policiales: "Nos estábamos yendo a casa", ha dicho respecto a la detención.
No obstante, ha reconocido que por "poca conciencia" y sin saber exactamente por qué, lanzó un bocadillo que medía un palmo envuelto en papel vegetal que llevaba en el bolsillo de la sudadera, hacia una furgoneta de la BRIMO.
Por otro lado, su acompañante ha descrito que el ambiente era "reivindicativo", que no lanzó ningún objeto ni movió ningún elemento de mobiliario urbano y que, sin saber cómo, ya estaban detenidos.
SEGUNDA ACTUACIÓN
Respecto a la segunda actuación policial, un agente de paisano que realizaba seguimientos y localizaba a personas que estuvieran implicadas en desórdenes públicos, ha indicado que observó a dos personas que lanzaban piedras hacia donde se estaba realizando un arresto, y que posteriormente salió corriendo y solo pudo detener a uno de ellos.
El otro fue localizado en otro punto de la ciudad gracias a la descripción que el inspector facilitó por radio, y tras reconocerlo (gracias a una sudadera "significativa") procedió también a detenerlo.
"No sé si apuntaban contra la furgoneta o contra los agentes", ha explicado respecto a los hechos que se cometieron, si bien ha asegurado que escuchó el golpe contra la furgoneta y ha subrayado que las piedras sí que iban dirigidas hacia la zona donde se practicaba la detención.
MINISTERIO FISCAL
La Fiscal ha puesto en valor la declaración de los dos agentes de la policía catalana a pesar de que los acusados hayan intentado negar y sus respectivas defensas hayan "edulcorado" los hechos.
En este sentido, ha asegurado que sus declaraciones han sido suficientemente esclarecedoras como para tener en cuenta lo que sucedió, una "situación compleja" que debieron vivir en unas protestas en las que llegaron a participar más de 1.200 personas.
"No solo es autor el que realiza la acción", ha afirmado la Fiscal, que ha nombrado el principio de imputación recíproca al asegurar que los acusados tuvieron un papel preponderante al realizar actos violentos, ya que los mossos pudieron ver cómo los cuatro lanzaban pidras a los vehículos policiales, formando parte así de una actuación agresiva y colectiva.
PIDEN LA ABSOLUCIÓN
En sus respectivas intervenciones, las cuatro defensas han coincidido en pedir la absolución de todos ellos por falta de pruebas, ya que han asegurado que no se puede acreditar un delito de daños si ningún agente así lo haya demostrado y no se les puede acusar por ello sin saber cuáles han sido los daños causados.
Además, una de las abogadas ha preguntado a uno de los mossos cuánta gente había cuando se detuvo a los dos primeros jóvenes, y el policía ha respondido que se podía tratar de un grupo de 30, 40 o 50 personas, por lo que la letrada ha considerado que no se sabe si su representado fue el que presuntamente lanzó las piedras: "¿Cómo se puede distinguir?", ha preguntado.
Otra de las defensas ha lamentado el "sinfín de incoherencias" al no poder acreditar que los daños que sufrieron las furgonetas de la BRIMO fueran culpa de los acusados, ya que los mossos no pudieron distinguir a los manifestantes porque era de noche, iban de negro y llevaban mascarilla por el Covid-19.