LOS ANGELES 4 Ago. (EUROPA PRESS - Alba Porras) -
Dicen las malas lenguas que se está quedando calva por abusar de los tintes. Pero mientras haya pelo, está claro que la diva seguirá experimentando. Colores, peinados, recogidos increíbles... la estrella está sentando las bases de una nueva escuela que no muchos se atreven a seguir.
La verdadera Lady Gaga es morena. Dicen que se tiñó de rubio porque decía que se parecía mucho a Amy Winehouse y desde entonces ha hecho de los tintes y los postizos sus indispensables para cada aparición. Tan importante como sus modelitos son sus peinados y sus maquillajes, que siguiendo la línea Gaga, no dejan indiferente a nadie.
¿Arriesgados? ¿espantosos? ¿trasgresores? Los pelos de la artista son todo un laboratorio de experimentos en cuanto a tendencias en el mundo de la peluquería. Con la elección de tonos nunca se queda atrás: blanco nuclear, mechas fluorescentes, lila, bicolor al más puro estilo Mónica Naranjo, amarillo pollo e incluso turquesa. El caso es cambiar radicalmente.
En el maquillaje tampoco se queda atrás y no duda en recargar los ojos inspirándose en un universo fantástico que poco o nada tiene que ver con lo habitual. Su última y particular aportación ha sido un make up con un guiño a lo oriental con los ojos totalmente perfilados aunque un poco separados de los párpados y símbolos decorando su cara.
No obstante, el mayor recurso y gran seña de identidad de Gaga son sus inseparables gafas de sol de diseños divertidos aunque bastante rocambolescos.
En el mundo de la belleza esta cantante tampoco se queda atrás y con sus inimitables looks consigue su objetivo: dejar a todo el mundo con la boca abierta. Un estilo cuanto menos arriesgado que dudosamente llegará a tomar las calles.