MADRID, 7 Oct. (CHANCE) -
Pablo López vuelve al trabajo tras su romántica boda con Laura Rubio en la localidad gaditana de Alcalá del Valle el pasado 20 de septiembre. Dos meses después de darse el 'sí quiero' en la más estricta intimidad en la Basílica de Jesús de Medinaceli de Madrid con la prensencia tan solo de sus familiares más cercanos, la pareja celebraba su felicidad con sus seres queridos con una gran fiesta en la espectacular finca La Casería de Tomillos. Y, enamoradísimos, posaban ante las cámaras por primera vez como marido y mujer.
Y aunque no han compartido ninguna imagen en redes sociales, una instantánea publicada en Instagram por Fonsi Nieto revelaba el destino de la breve pero inolvidable luna de miel del cantante y la malagueña, Japón, donde han pasado diez días y donde han sido testigos de excepción de la victoria de Marc Márquez en el Mundial de Motociclismo.
De regreso a Madrid para retomar sus compromisos profesionales, Pablo ha reaparecido en la presentación de su nuevo proyecto, una reinterpretación muy especial y personal de 'Sosegá', el nuevo palo flamenco de cervezas Alhambra creado con motivo del centenario de la marca.
"Tengo de flamenco mi forma de vivir a veces, que depende del día y depende de la noche, es muy flamenca. Vivir flamenco es una cosa... Mira, yo tengo a Sebastián Yatra, que trabaja conmigo en 'La Voz', que él es colombiano, pero es muy flamenco. Flamenco son los días estos que realmente casi todo lo que sueltas por la boca tiene una profundidad mayor. De estos días que estás cansadito, pero que te enamoras hasta de ir a comprar el pan, de todas estas cosas que, cuando uno suelta cosas, que sabes que se van a quedar contigo para siempre. Eso es el flamenco" ha explicado, haciendo una comparativa de su nueva colaboración con la marca de bebidas con su forma de ser, parecida en algunos aspectos a la del ex de Aitana.
Como confiesa, para componer sus canciones "me inspiro en la vida. Yo creo que no hay más cosa más atractiva que la vida a pies de suelo". "O sea, que una mala tarde, que un día desayunando y observar la calle, que algo que te moleste, algo que te enamore... Yo creo que no hay que buscar en ningún paraíso ni ninguna dimensión extrahumana. Lo más bonito que hay es vivir" apunta.
Su 'receta' para mantener los pies en el suelo siendo uno de los artistas más exitosos del país, como reconoce, es "rodearme de los míos, estar mucho en casa, comer mucho puchero, dejar a mi madre que me regañe, equivocarme y, sobre todo, darme cuenta de que los miedos hay que quitárselos".
"Pero mi miedo a que esto se acabe algún día, ese me gusta tenerlo al lado. Estuvimos tocando en Zaragoza el otro día con 65.000 personas y yo lo gocé y lo intenté saborear y abrazar como si fuera el último día que voy a tocar, porque ese es bueno para darte cuenta de que es una suerte y un regalo que te pasa todos los días" expresa emocionado, confesando que aunque estaba recién llegado de su luna de miel en Japón fue un chute de energía para aguantar el concierto: "La energía que te da tanta gente cantando mis canciones es una buena manera de recordarte que merece muchísimo la pena cualquier cansancio, cualquier momento delante del piano de frustración, cualquier papel arrugado y roto en el suelo, con tal de vivir cosas así".
Un primer concierto tras su boda en el que vivió un momento muy especial con su gran amigo Antonio Orozco. "Fue el teléfono roto porque siempre hacemos un poquito de gamberrada uno con el otro, se aparece en mis conciertos, yo en los suyos... en fin. Yo lo llamé por teléfono, creía que estaba en su casa y estaba en Córdoba tocando delante de 4.000, yo delante de 65.000 allí, y entonces los públicos cantándoselo uno al otro. Creo que la gente no ha entendido nada, pero lo bonito fue que la energía que surgió ahí con el público suyo, con el público mío, que yo creo que al final fue maravilloso" ha relatado.
Tras darse el 'sí quiero' con Laura, Pablo tiene otro gran proyecto entre manos: "Estoy a puntito de desvelar y de desvelarme a mí mismo también, que es lo que va a ser el 4, que va a ser mi quinto disco. Y, bueno, va a ser un viaje tremendo y yo creo que era el mejor momento de todo para poder hacer de todo".
"Me encuentro genial a todos los niveles. Súper feliz, contento, rodeado de todos los míos, de todos los que quiero y de todos los que saben cómo me siento, cómo vivo la música y la necesidad de un entorno sereno y alegre que es preciso para poder escribir" confiesa, revelando que más que cambiar él, "ahora estoy viviendo las cosas y las alegrías a tiempo real, y yo cada vez soy más niño, más ilusionado y más agradecido por todo lo que me está pasando".
Y, como reconoce tras su boda con Laura, ahora le gusta más estar en casa: "Sí, me he vuelto un poquito de terminar conciertos... El otro día en Zaragoza me pasó y volverme a casa. Antes quería meterle fuego a todo, ahora ya me gusta ir a casa y pensar y agradecer a la vida por tanto regalo".