Actualizado 28/03/2015 10:00 CET

Robbie Williams arrasa en Barcelona y vuelve a recordar al Germanwings

Robbie Williams arrasa en Barcelona
Foto: PATRICIA CANO

MADRID, 27 Mar. (CHANCE) -

   Incombustible, enérgico, ecléctico, increíble, muy divertido, muy romántico... en definitiva... muy Robbie Williams. Es todo un showman en potencia y su espectáculo es todo un show muy coral a la par que frenético y puntual como buen inglés.

   Si un día decidiera dejar la canción bien podría dedicarse al show, y al baile. Lo mismo le da que bailar un swing, que marcarse unos pasos de claqué, que bailar cualquier tipo de ritmo o se marca unas flexiones en mitad de una canción como que enseña sus gayumbos de tigre del videoclip Rock DJ. La sorpresa del concierto es la aparición de su padre con el canta a dúo y unas cabezas gigantes suyas de espejo que giran en sobre sí mismas.

   Con el sold out colgado desde el pasado mes de noviembre, el británico cuenta en su público más masculino que femenino, ¿cómo te quedas? Tanto en las gradas de Madrid como en las de Barcelona, Robbie Williams cosecha seguidores tanto mujeres como hombres y de todas las edades (20,40, 50 y 60 que coreaban sus canciones y se dejaban llevar). Y es que el Take That es un mundo bien graciosa está su interpretación de 'Candy' en el que saca a una fan para interpretarla con él y compartir una cama interactiva en el que solo se ven ambas cabezas y unos cuerpos se mueven al son de la melodía.

   Robbie Williams se mete al público en el bolsillo en su gira Let me entertain you tour... Con un bastón como complemento, el nuevo agente secreto de Café Royal es todo un señor con su equipo. Mientras su grupo descansaba unos instantes, ya se encargaba él de llenar el escenario o contando que está feliz con su faceta como padre y que le canta vía skipe a sus hijas Teddy y Valentina de cinco meses una nana o para ponerse a cantar a capella muy 'doo woop'. Sin descanso, Robbie es pura energía, y solo descansa para desaparecer -escasos momentos- detrás del escenario, coger un accesorio, beber algo y en el momento que empezaba la siguiente canción estar ahí.

   Un espectáculo de luz, sonido y puesta en escena digno de admirar. No es de extrañar que al finalizar el concierto uno se quede con ganas de más y mucha gente se acerque a comprar los motivos de merchandising de la gira.

   Y el homenaje a las víctimas fallecidas en el accidente aéreo del vuelo Germanwings que realizaba el trayecto Barcelona-Düsseldorf, el broche de oro.