MADRID, 16 Nov. (CHANCE) -
Sin duda el 2017 ha sido el año de Alejandro Sanz y antes de finalizarlo ha querido celebrarlo por todo lo alto y como se merece y es que anoche el cantante recibía el galardón 2017 Latin Recording Academy Person of the year, que le condecora como la persona más importante del año y pone el broche de oro a un año repleto de éxitos.
El pasado 23 de junio Alejandro se subía sobre el escenario del desaparecido estadio Vicente Calderón para celebrar su carrera y los 20 años del lanzamiento de su disco Más en el mercado con su concierto más especial, en el que contó con el respaldo de infinidad de artistas de la talla de Laura Pausini o David Bisbal.
Y continuando con las celebraciones ayer vivía su noche más mágica en el Mandalay Bay Convention Center de Las Vegas con una compañía de lujo como es su mujer Raquel Perera y su hija Manuela, fruto de su relación con Jaydy Michel. Ambas se sentaron a su lado disfrutando de la velada y el reconocimiento tan emocionadas como el artitas, levantándose a aplaudir después de las actuaciones.
Y es que artistas y amigos de Alejandro quisieron homenajearle cantando sus canciones más emblemáticas como fue el caso de Luis Fonsi, Juanes, Juan Luis Guerra, Nick Jonas, Rosalia, Jesse & Joy y Niña Pastori entre muchos más artistas.
Quien también se sumó al homenaje fue su amigo y compañero en La Voz David Bisbal que no pudo contener las lágrimas al hablar de Alejandro, emocionando al madrileño, y es que Bisbal confesó que las canciones del maestro le recordaban a "ese niño que cantaba frente al espejo". Después de que el almeriense cantase con El alma al aire ambos se fundieron en un emotivo abrazo que da buena muestra de su estrecha relación, ante la atenta mirada de Rosanna Zanetti, que disfrutaba del espectáculo entre el público.
Sin duda una noche mágica que celebra su carrera en la música y su implicación en acciones solidarias y su labor filantrópica en favor de Doctors Without Borders, Save the Childdren y Greenpeace, tal y como explica la organización. "Es una noche de emociones" reconocía Alejandro que confesaba en su discurso: "Cuando era un niño tuve un sueño, después una guitarra, un acorde, un verso, un miedo, una necesidad, una canción y me puse a cantar".