MADRID, 11 Jul. (CHANCE) -
Intentando recuperar la normalidad tras la boda de Tamara Falcó e Íñigo Onieva, la casa de Isabel Preysler continúa siendo un auténtico hervidero de actividad 48 horas después de que su hija le diese el 'sí quiero' al empresario.
A pesar de que la socialité no se ha dejado ver en ningún momento, las puertas de su mansión en Puerta de Hierro se han abierto este lunes en infinidad de ocasiones, con visitantes de lo más variopintos que han 'perturbado' el descanso de la 'reina de corazones', que estos días está disfrutando de la visita de sus hijos Chabeli, Julio José Iglesias y Ana Boyer, y de sus nietos, a los que adora y con los que intenta pasar el máximo tiempo posible cuando se encuentran en España.
A primera hora de la mañana, una empleada de la joyería Rabat acudía a la residencia de Isabel para recoger las joyas que la firma les prestó tanto a ella como a su hija menor para lucir radiantes en la boda del año. Muy discreta, la trabajadora evitaba hacer declaraciones a los numerosos reporteros congregados en el lugar para obtener las primeras reacciones de la familia tras el 'sí quiero' de Tamara.
Poco después eran Ana Boyer y Fernando Verdasco los que llegaban a la mansión -en la que se alojan cuando viajan a Madrid, ya que tienen su residencia establecida en Doha- en dos coches, entrando a toda velocidad y guardando silencio acerca de cómo vivieron el enlace y qué hay de cierto en que la marquesa estaría distanciada de su hermano Enrique Iglesias.
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Entre furgonetas de reparto, coches y operarios, entre los que vimos a un técnico especializado en mantenimiento de piscinas -para tener a punto la suya ahora que su casa está repleta de 'huéspedes'- destacaron la llegada de un masajista, que prefirió no revelar a qué miembro de la familia iba a tratar de alguna dolencia muscular, y de un gran paquete que contenía una gran alfombra, que desconocemos si quizás 'prestó' a Tamara para que el palacio El Rincón luciese radiante para la exclusiva de su boda.
Por último, un trabajador recogía un porta trajes para llevarlo a la misma calle en la que residen los recién casados en el madrileño barrio de Justicia, aunque aseguraba desconocer si era para Íñigo Onieva. En el siguiente vídeo, el 'caos' en el que está inmersa la residencia de Isabel Preysler tras la boda de su hija. ¡Dale al play y no te lo pierdas!
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